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Sor Encarnación Sánchez Frontado

Sor Encarnación Sánchez Frontado falleció en Jerez de la Fra. (Cádiz), el día 9 de febrero de 2020 en la Comunidad Casa de Espiritualidad. Villa Milagrosa.

Despedida a Sor Encarnación

Nos sentimos convocadas por el Señor para compartir la Mesa del Pan y de la Palabra en esta Parroquia de San Rafael, muy significativa para nuestra queridísima Sor Encarnación. Aquí, confirmando su generosa palabra dada al Señor, pronunció sus Votos por primera vez y aquí con gran amor, nos disponemos a celebrar el gran acontecimiento de su partida hacia la Casa del Padre.

Sor Encarnación ha sido uno de los grandes regalos que el Señor hizo a la Compañía para servirle en los Pobres y en la Comunidad.

Perteneció a una familia de fuertes convicciones de fe y profundas raíces cristianas en la que encontró un gran apoyo, cariño y cercanía, lo que le ayudó en su constante respuesta a la Voluntad del Señor, intensificado en este último tiempo de su enfermedad,  en la que sintonizaban con la expresión que ella no dejó de pronunciar  “lo que el Señor quiera”.

Natural de Chiclana, ¡gran semillero de vocaciones vicencianas!, como lo muestran, entre otras, sus dos queridas primas Hijas de la Caridad, Sor María y Sor Mª Dolores, hermana por partida doble, y en estos últimos tiempos su Hna.Ste. Siempre llevó a ese querido pueblo en su corazón,  donde también le cupieron ampliamente los otros lugares donde transcurrió su vida de Hija de la Caridad: Alcalá de G., Jerez, Sevilla, Sanlúcar, La Puebla, Arcos, Vejer, Rota.

Tuve la gran suerte de conocerla en toda su andadura vocacional, desde nuestro primeros pasos en la Compañía perteneciendo a la misma Comunidad, en la que con la lozanía de nuestra estrenada Vocación pudimos compartir, fortalecernos  y contagiarnos nuestra pasión y ardor en la alegría de haber sido llamada a la mejor de las vocaciones ¡Qué tiempos tan maravillosos! Siempre la recordaré como la animosa conjugación de cuatro rasgos que definen su identidad de Hija de la Caridad, y que sin intermitencias nunca he dejado de admirar:

FIEL, RESPONSABLE, SENCILLA Y AGRADECIDA.

FIEL. Su fidelidad fue la medida de un corazón abierto y disponible al Señor, ese mismo que tras una fuerte lucha se negó a seguir latiendo,  culminando su último acto de amor. Con evidente transparencia vivió esa fidelidad en su gran entrega en las cosas sencillas y pequeñas de cada día; en ellas se podían actualizar las palabras del Divino Impaciente “La virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”.

RESPONSABLE. Don que desplegó en todo cuanto se le encomendaba; en su creativo y alegre servicio a nuestro Amos y Maestros, los Pobres, en el Campo de la ancianidad; en la Misión de responsable de varias Comunidades como Hermana Sirviente, testigo fiel de la fidelidad de sus Hnas. En todo puso de relieve sus grandes dotes de organización  hasta alcanzar el perfeccionismo. Destacamos su entusiasta servicio como Delegada de la AMM. Lo que llevó con gran exquisitez. Su gran celo por el florecimiento de la misma era como una reiterativa petición al Señor “No abandones la Obra de tus manos”.(Sal.138)

En la SENCILLEZ, propia de una gran persona, profunda cristiana y auténtica Hija de la Caridad,  siempre se supo amada por el Señor y así lo transmitió en sintonía con la línea de santidad que nos marca el Papa Francisco en la Gaudete et Exsultate “estamos llamados a la santidad viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio de las ocupaciones de cada día.”

AGRADECIDA. Su gratitud, vivida hacia los últimos instantes de su vida, la expresaba con gran facilidad descubriendo el don de Dios hasta en los más pequeños detalles, lo que traducía en un gracias constante ante cualquier muestra de cercanía, cariño, llamadas, visitas…Reconociendo cuánto había recibido de la Compañía hacía legibles las palabras del salmista ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? (Sal.115)

Querida Sor Encarnación, tenemos la certeza de que ya,  celebrando en plenitud tu gran encuentro con el Señor, gozas de su presencia, de la de nuestra Madre Milagrosa a la que tanto has amado y has enseñado a amar, y de la de los muchos Pobres que han sido servidos por ti y que ya te han salido al encuentro.

Tu familia, tu Comunidad y toda la Compañía contamos con una gran intercesora; pídele al Señor que envíe nuevas siervas de los Pobres que puedan seguir las huellas que tú has marcado.

Con este tono pascual comenzamos la Eucaristía. 

Sor Mª Pilar Rendón

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