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Encuentro de Hermanas de 50 años de vocación

Ser profecía para las generaciones jóvenes

El 10 de Septiembre 2021, se presentaba como un día más de este verano tórrido. Acercarnos a Sevilla no era muy agradable, pero….  Poco a poco fuimos llegando a la Casa Provincial,  unas 40 Hnas. un tanto “respetables” por la edad: 54 a 56 años de Vocación. 

El deseo de continuar formándonos, derribó los miedos e impedimentos de calor y lejanía, para convertir ese día en uno interesante, alegre, comprometido.

La jornada comenzó con el saludo de Sor Mª del Carmen Polo y Sor Cristina Múgica, que nos introdujo en la oración de la mañana, sobre la llegada al Templo de María, José y el Niño, y el encuentro con Simeón y Ana, provocando en cada una de nosotras, interrogantes profundos, que compartimos después de una breve reflexión. 

El tema del día, estaba a cargo de Sor Carmen Urrizburu, que nos resaltó cómo la llamada, la visión, el encuentro, se realiza en el día a día, en la normalidad de la cotidianeidad; es ahí donde llega lo inesperado.   

Poco a poco fue presentando detalles de ANA, (FELICIDAD) es lo que significa este nombre. De edad avanzada, después de hacer su casa, iba al templo, cada día y allí ESPERABA. No tenía más SED  que reconocer al Mesías. 

Llegó el turno de SIMEON (DIOS HA ESCUCHADO). Nos lo presentó como hombre justo,  honrado, maduro pero no anciano. Aguardaba la consolación de Israel. Sin queja, ni exigencia. 

José y María, con el niño, joven matrimonio, al entrar por la muralla de Jerusalén, han quedado admirados de la belleza del Templo. Van mezclados entre la multitud que acude. Llevan preparada su ofrenda: dos tórtolas, y se dirigen a la puerta HULDA del templo. Suben las escaleras y, después de purificarse pasan al atrio de los gentiles: 1ª acogida y diálogo. A continuación, María pasa al atrio de las mujeres, al que podían pasar también los hombres y se realiza el encuentro de los cuatro personajes, movidos por el Espíritu Santo. 

Surge el Profeta, entonando el Himno: Ahora Señor….. Su encuentro con Dios le produce PAZ, y queda transformado, prediciendo a María su gran dolor. Alabanza de ANA, sufrimiento de SIMEÓN, silencio de MARÍA y JOSÉ.

La charla termina con un diálogo entre las asistentes, profundizando en estos detalles de “Tener la mirada hacia el Templo”.

Amenizada por los cantos de Sor Trini Segura, Consejera. En la capilla el P. Director nos espera para la celebración de la Eucaristía. 

Por la tarde, volvemos al salón para continuar con el tema, esta vez, LA SED y la ESPERA, de ANA y SIMEÓN, que son el centro de la charla. Sienten SED y la identifican. Tal vez para nosotras es muy difícil identificar la sed que se siente en el cuerpo, pero que es del alma. SED que es anhelo, es deseo, inquietud, carencia importante, descontento, necesidad de afecto, cordialidad….

El camino recto es el que muestra ANA. Nos da testimonio de estar satisfecha, pues Dios se ha fijado en ella. Ir al templo, acudir a él, es lo más sensato. Ir a la fuente a saciar la SED. 

La ESPERA, es propio del ser humano, y como el CENTINELA que percibe, observa, escudriña la soledad y la oscuridad, para resguardar a su Señor. Así, nuestra vida, ha de resguardar el tesoro que somos para Dios. VELAD, no sabéis cuando llegará el Señor, no nos pase como a las vírgenes necias, que no tenían aceite en la alcuza. ¿¿¿.  ¿Esperar como quien espera al autobús o como la embarazada espera a su criatura?

La experiencia de CONSOLACION y ALEGRÍA, por darle sentido a la vida, es elegir bien. “Elige la vida y vivirás”. La alegría es la respuesta a la búsqueda de sentido, la alegría es recompensa al esfuerzo y a la entrega.

Se nos presentó como tres grupos de personas en la vida: VICTIMAS,  PROTAGONISTAS,  ATLETAS. Y fue desgranando detalles de cada uno de estos grupos ¿Con cuál te identificas?.  ¿¿¿¿

Con intensidad, te amé (Is. 54,7) Me sedujiste y me dejé seducir. Ser PROFECIA, para las nuevas generaciones con intensa vida de oración. Dios me llama y yo respondo, pues soy el instrumento de Dios. Poniendo a producir, los dones con los que Dios ha regalado nuestro día a día. Como profeta, abierta y dócil al Espíritu y como los discípulos, que se reunían en oración con MARIA. 

Valgan estas cortas líneas, breve reseña de un magnífico día, en el que se nos hizo comprender, una vez más, la importancia de lo pequeño y la grandeza de nuestra vocación.  GRACIAS. 

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