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Nuestros Mayores soñarán sueños

Las residencias de la comunidad autónoma de Andalucía, de las Hijas de la Caridad de la Provincia España Sur, a través de una subvención con cargo al IRPF 2023 que se está desarrollando este año 2024, llevan a cabo dos programas de actuación con personas mayores dependientes en residencias de mayores.

 Uno de esos programas se llama “Conectando edades, conectando conocimientos, disfrutando de la cultura”, y en él se desarrolla una de las actividades que se llama: Siempre Soñé…

Esta actividad consiste en conocer los sueños de las personas mayores que aún están por cumplirse y hacer posible que se cumplan. Para ello se crean unas Comisiones mixtas de sueños. Una vez que la Asamblea de centro elige los sueños, para la consecución de los mismos se crean diversas comisiones que tienen la función de poner en marcha las actividades necesarias y buscar recursos para la realización del sueño. La comisión permanece en funcionamiento hasta el cumplimiento del sueño. Están formadas por todas aquellas personas que se adscriben a las diferentes comisiones procurando que sean heterogéneas en la composición.

Y ahí se incardina nuestra historia, Domingo, una persona mayor de 86 años, vive en la residencia Santa Luisa Marillac, y cuando se reunió con el equipo técnico y con su familia,  empezó a describir cuáles son sus actividades significativas, cuál es su historia de vida, que le gusta hacer, que gustos tiene, y que sueños tiene,  empieza a decir lo contento que se encuentra en la residencia, lo a gusto que esta, lo acogido que se siente, etc…

Domingo participa en diferentes actividades a lo largo del día, hace ejercicios, habla con todas las personas de la residencia, etc.… y comparte que su sueño, siempre ha sido, ir a Roma, para tener una audiencia con el santo padre el Papa, pero claro, eso no cree, que ya sea posible en su vida, al ser mayor.

Nos pusimos al habla con un sacerdote mejicano que estudia en Roma, que estuvo este verano en la residencia de ancianos y conoció a las personas mayores del centro. El realizó las gestiones oportunas y necesarias para hacer realidad el sueño de esta persona mayor, Domingo.

También se habló con la familia de Domingo formada por su sobrino y su hermano, y estos estaban entusiasmados en colaborar para hacer realidad el sueño, y pusieron a disposición de la comunidad y de la residencia, recursos económicos, y el coche para trasladarse hasta la estación del tren en Murcia y la vuelta desde Murcia hasta la residencia en Cuevas del Almanzora en Almería. Así como en acompañar a las hermanas y a Domingo en el viaje.

(Hechos 2,17-21) “dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu. Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

Y Así fue, el señor hizo que fuese posible que el lunes 4 de marzo, salieran para Roma dos hermanas de la residencia Santa Luisa acompañando a Domingo y el miércoles 6 de marzo, estuviesen en la audiencia general con el Papa Francisco en la Plaza del Vaticano en Roma.

Domingo y Sor Francisca, tuvieron la gracia de estar cerca del Papa Francisco en la audiencia y después poder saludarlo.

El Papa Francisco dio una pequeña catequesis sobre la soberbia, y los rasgos por los que se conoce a una persona soberbia: Porque mantiene rigidez en la nuca, emite juicios rápidos no revocables, si recibe críticas constructivas reaccionan de forma exagerada como si se hubiese ofendido a su majestad, olvidan el evangelio,.. y propone como remedio a la soberbia la práctica de la humildad.

El Papa francisco finalizó su audiencia haciendo una invitación a rezar por las personas que sufren por las guerras y a pedir por la Paz.

Domingo feliz y con su espíritu lleno de agradecimiento, viene con la misión encomendada por el Papa Francisco, la de seguir rezando por los hombres y mujeres que sufren por las guerras y la violencia, pedir por la paz y vivir plenamente y con humildad su vida.

 Así se lo trasmitió a todos su compañeros y compañeras de la residencia.

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