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Baeza

Diario de una Pascua en un Centro de Menores

Amanece el Domingo de Ramos, confinados,  cansados y con los nervios a flor de piel porque ya son 24 días sin pisar la calle. Ellos, hijos de la vida y la calle, acostumbrados a la intemperie, al deambular de un sitio para otro… y ahora relegados a la clausura,  a pasar el día con gente con quien se le impone vivir, todos ellos con sus historias, con sus cruces, con sus etiquetas, con su dolor callado… y aún así y con todo esto,  tiene sentido el “Hosamna”, el “ Sálvanos” y os lo explico:

Hoy domingo no habrá tambores, ni saldrá la Borriquilla;  no habrá que madrugar para ir a la Parroquia, pero nos hemos bajado al salón porque ayer, en un complicado taller, (para los que no somos muy hábiles en esto de las manualidades), elaboramos nuestras palmas. En ellas,  hemos colgado las bendiciones que cada día recibimos de Dios.  Y así comienza una pequeña celebración:  Entramos en la Capilla cantando ¡¡Hosanna hey!!, bailando y alzando nuestras palmas.

Después leemos y reflexionamos sobre el evangelio, nos trasladamos con una visualización al tiempo de Jesús, (y claro está, llegan las risas porque a Jesús que es muy grande le cuelgan los pies en el asno, comenta ingenioso el peque de la casa) esto da pie a la Hermana, que cuidadosamente explicaba el texto,  a decirles que el Reino de Dios viene en los gestos pequeños y sencillos. Después,  cada uno sale a leer su bendición, regalos que cada día recibimos de Dios. Y terminamos siendo enviados a regalar palmas de bendición a los demás.

Martes y miércoles Santo: Estos días hemos coloreados escenas de la Pasión,  hemos recorrido algunas escenas para conocer y acercarnos a Jesús, curaciones, milagros y hechos. Esto lo hemos hecho a través de pequeñas representaciones que han puesto de manifiesto el ingenio y la creatividad de cada niño y educadores.

También hemos realizados nuestros pequeños pasos de Semana Santa.  Aquí cabe destacar que la perspicacia y el talento alcanza cotas máximas,  porque hemos convertido a la muñeca de Frozen en la Virgen de la Esperanza y al play móvil conductor del coche de policía, en Nuestro Padre Jesús de la Caída. Toda una proeza de arte e imaginación. ¡Ah! y también hemos visto la película del Príncipe de Egipto para introducirnos en lo que mañana celebraremos.

Jueves Santo. Es el día del Amor que se hace gesto de entrega. Por la mañana hemos explicado el sentido del día,  y en un pequeño taller hemos elaborado un corazón en el que vamos a escribir los gestos de amor que hayamos conocido. Una lluvia de gestos (deportistas que donan, Hijas de la Caridad que se entregan, educadores que arriesgan…) 25 gestos de amor que son imborrables. Todo esto en una especie de catequesis- asamblea en el patio de la casa,  lo hemos  colgado en nuestro panel que tiene un camino, en el que vamos completando cada día lo vivido. Después hemos ensayado ¡Shemá, Israel! que bailaremos y cantaremos en nuestra cena.

Y por la noche, todos vestidos como para la mejor de las fiestas, vamos bajamos a celebrar nuestra “Cena Judía”. Comenzamos arriba, leyendo el evangelio de la preparación de la Última Cena, enviamos a una de las crías para comprobar que todo está preparado.

El salón ha sido adornado con toda clase de detalles: velas olorosas, copas para el brindis, y chocolate incluido. Entramos al salón sin luz cantando el Shemá…. Y así se suceden cada uno de los ritos que nos narra la tradición judía. Bendiciones, encender la luz, abrir la puerta, partir el pan, bailar, enumerar las plagas… Y concluimos diciendo que esa es la última Cena de Jesús, donde se entrega y nos deja el mejor de los legados, su Cuerpo y Sangre y el testamento del amor que por la mañana habíamos trabajado.

Viernes, hoy el día se presenta nublado, llueve y en nuestro recuerdo están los comentarios de la fiesta de anoche, (los brindis, el chocolate que me quitaron, lo mal que bailan los chicos…) pero nos hemos levantado contentos, y dispuesto a mirar a la Cruz.

Por la mañana hemos puesto un vídeo de “Valivan”, que explica el sentido del día, después, en un pequeño papel que lleva impresa una cruz, hemos puesto nuestras pequeñas heridas, esas cosas que no nos gustan, las palabras que nos condenan y nos juzgan… y las vamos a subir a la Cruz de Jesús para darle gracias porque aceptó la muerte más indigna.

Por la tarde Vía Crucis, pero lo haremos de forma lúdica y divertida:  Una gimkana con 7 estaciones que nos servirá para conocer el camino de la cruz y lo que el amor es capaz de hacer por nosotros.

Y mañana llegará la Vida, la luz y la fiesta,  porque la muerte ha sido vencida, porque sé que hay alguien que me quiere, porque esto, el dolor del inocente, el sinsentido del abandono, el abuso y el maltrato serán elevados en la cruz y redimidos en la victoria del Domingo de Resurrección. ¡Feliz Pascua!

Baeza

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