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Residencia Infantil San Carlos

Residencia Infantil San Carlos

Menores
Teléfono: 956370258
Fax: 956370395
Email
Dirección: Paseo Costa de la Luz, 147, Chipiona
Cádiz, 11550

Hace muchos años, cuando Alfonso XIII era niño, el Gobierno Español, le encargó al doctor Tolosa Latour, que buscase un lugar dónde el pequeño Alfonso que estaba delicado de salud pudiese rehabilitarse. El doctor determinó, tras realizar sus estudios, que las mejores playas eran las de San Sebastián y las de una pequeña localidad situada al suroeste de Andalucía, Chipiona.

El doctor Tolosa descubrió, que las playas chipioneras de arena blanca, rica en sales, yodo y algas, con una temperatura suave y el viento procedente del océano; era el lugar ideal para construir un Sanatorio Marítimo, destinado a curar a niños aquejados de raquitismo y otras enfermedades.

La salud y los niños era la mayor preocupación e inquietud de este médico que hizo durante toda su vida una activa propaganda a favor de la infancia.

En 1892 toda España celebraba el 4º centenario del descubrimiento de América y se sucedían los actos y fiestas para conmemorar tal acontecimiento. Un día hablando con su amigo, el padre Lerchundi, le comunicó su desagrado ante tales festejos no entendiendo, que se dejaran a un lado los problemas y dificultades sociales del país, sobre todo los de la infancia.

Le contó el proyecto que tenía en mente, la creación de un Sanatorio Marítimo y la imposibilidad de poder llevarlo a cabo por falta de medios económicos, ya que era una tarea ambiciosa y costosa. Es entonces cuando el P. Lerchundi le presta su cooperación y apoyo poniéndose manos a la obra.

De inmediato el padre Lerchundi, escribió una carta a la Reina Doña María Cristina, para pedirle su ayuda, aprobación, protección  y colaboración con la causa . Igualmente hizo con el Marqués de Comillas, los Marqueses de Busto y de Cuba, con el Papa León XIII, las infantas Isabel, Paz, Luisa Fernanda…y otras muchas personas que aportaron sus donativos para la consecución de este proyecto benéfico social.

El 12 de octubre de 1892 se colocó la primera piedra del  Primer Sanatorio Marítimo de España. Y en la primavera del 1893 se comenzó la construcción del pabellón Central, en la que colaboraron incansablemente  toda la comunidad franciscana y muchas personas del pueblo,  concluyendo las obras 5 años más tarde el 12 de octubre de 1897.

Posteriormente se construyeron los pabellones “Sevilla” destinado a las niñas y “Madrid” destinado a los niños y un cuarto pabellón que hacía las veces de Escuela.

Desde los comienzos, las Hijas de la Caridad han prestado su servicio y dedicación completa a esta obra. En un principio a todos esos niños para los que se creó este sanatorio, aquellos que necesitaban alimento, educación, tratamiento médico y cariño. Hoy, a otros niños que por causas distintas a las de antes siguen necesitando lo mismo.

Algunos años después, gracias a la donación de Doña Carolina Montes y Bayón, que legó parte de sus bienes al Sanatorio Marítimo de Santa Clara con el fin de construir, fundar y sostener un nuevo pabellón que se sumase a la obra benéfica del Doctor Tolosa.

Dejando constituido un Patronato bajo la responsabilidad del Obispado de Cádiz . “San Carlos”, es fundado en 1925 y regentado desde sus comienzos por las Hijas de la Caridad. En “San Carlos”, se han llevado a cabo varios programas de acogimiento residencial.

En la actualidad, nuestro Centro, (colaborador con la Junta de Andalucía), tiene encomendado un programa Acogida Inicial e Inmediata, y como tal, somos un recurso especializado en el que atendemos con carácter de urgencia a menores que se encuentran en situaciones de desprotección o alto riesgo, por ser objeto de malos tratos físicos o psíquicos, u otras circunstancias graves que así lo requieran.

Ofrecemos atención temporal y con carácter de urgencia a menores que están en situación de dificultad socio-familiar. Atendemos a una gran diversidad de niños y niñas en un número no superior a dieciocho.

El tiempo de permanencia  en nuestro centro ha de ser el menor posible, hasta efectuar un diagnóstico comprensivo de su situación personal y familiar y establecer un pronóstico de recuperabilidad familiar, llevando a cabo las intervenciones necesarias para proponer la alternativa más adecuada para el menor, finalizando con la elaboración de la propuesta de futuro.

Acogemos a menores que necesitan una atención residencial para realizar un estudio adecuado de la problemática familiar haciéndose necesario un diagnóstico y una labor previa a la toma de decisiones sobre su futuro tanto si dicha acogida se refiere a una situación de urgencia como si se trata de algo previsto o programado.

Entre nuestros encargos institucionales  están:

  • Dar una respuesta inmediata y transitoria, adecuándonos a la situaciones de diversidad que puedan presentar las personas menores de edad en el momento de la acogida..
  • Realizar un estudio, valoración y diagnóstico interdisciplinar del menor y de su entorno socio – familiar, al objeto de contar con datos fiables y objetivos que permitan determinar la alternativa más idónea: integración familiar, acogimiento con familia extensa o ajena, adopción o traslado a un centro residencial.
  • Ejecución y seguimiento de la alternativa propuesta para cada menor acogido en el Centro. En función del caso, las posibles líneas de intervención serían:
  • Llevar a cabo la intervención social y psicológica que cada menor y su familia precisen para la integración familiar del mismo.
  • Preparar para un acogimiento familiar y/o adopción.
  • Preparar al menor para el traslado a un Centro residencial.
  • Dar respuestas concretas a las necesidades de cada niño y crear los cauces adecuados para compensar y satisfacer sus carencias personales, familiares y sociales.
  • Ofrecer al menor un ambiente de acogida, seguridad y afecto, donde encuentre firmeza de las figuras adultas, necesarias para el desarrollo de su personalidad, para crecer confiado y expresar libremente sus sentimientos y vivencias.
  • Ayudar a descubrir y desarrollar sus capacidades físicas, intelectuales y afectivas, favoreciendo su crecimiento y maduración, de modo que sea él mismo protagonista de su propio proceso.

Desde nuestra labor asumimos con responsabilidad el desarrollo integral de todos los menores que ingresan en nuestro Centro, garantizándoles la adecuada satisfacción de sus necesidades biológicas, afectivas, sociales y educativas, en un ambiente de seguridad y protección, propiciando y potenciando experiencias de aprendizaje en las mismas condiciones que cualquier otra persona de su edad.

Santa Luisa y San  Vicente

se entregaron por completo a los niños.

Nosotros, contagiados por su carisma de amor, continuamos la obra que un día ellos emprendieron.

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