Como los discípulos que subieron al Tabor y, sin esperarlo, se encontraron con el Señor de la Vida, este fin de semana ha sido para nosotros un tiempo de gracia, un verdadero encuentro con Cristo en el camino de la Cruz.
A través de la oración, la meditación y la reflexión, hemos recorrido los últimos días de Jesús, descubriendo sus emociones, sus silencios, su entrega y su amor sin medida. Desde su entrada en Jerusalén, rodeado de aclamaciones, hasta el Calvario, donde el Amor fue llevado hasta el extremo, cada paso nos ha permitido comprender mejor su Pasión y dejarnos interpelar por su entrega.
El retiro ha sido un itinerario espiritual en el que hemos vivido momentos de gran profundidad:
– Una meditación guiada que nos ha ayudado a adentrarnos en los misterios más humanos, dolorosos y redentores de Cristo, permitiéndonos mirar su Pasión con una nueva luz, acompañados por Paqui Cózar, antiguo miembro de JMV Medina.
– Una reflexión en torno al discurso de despedida en el Cenáculo, que nos ha invitado a vivir sin miedo, enraizados en Cristo, unidos en comunión y llamados a servir con amor hasta el extremo.
– La celebración de la Eucaristía, donde, una vez más, Jesús se partió y se entregó por nosotros, haciéndose alimento y fuente de vida. En este momento del retiro, nos acompañó el P. Gerardo de la Hoz, Párroco de Medina Sidonia, quien nos ayudó a contemplar la entrega de Cristo con un renovado sentido de fe y gratitud.
– Una mirada a la angustia de Getsemaní, donde el silencio de Dios se hizo más pesado y el miedo se tornó desolador, pero donde, al mismo tiempo, la confianza de Jesús en el Padre se convirtió en la clave de su fidelidad.
– Una reflexión sobre las emociones de Jesús en su Pasión, a través de una dinámica que nos llevó a descubrir la humanidad de Cristo en sus momentos de mayor dolor y entrega. Para este momento nos acompañó Antonio Fernández, profesor de Instituto de Medina-Sidonia, y miembro de Junta de la Hermandad del Nazareno de la misma localidad.
– El rezo del Vía Crucis, donde cada estación nos recordó que el camino de la Cruz es también el camino del amor, del perdón y de la redención, que nos conduce, finalmente, a la vida nueva.
Agradecemos a la Diócesis de Cádiz y Ceuta por permitirnos vivir este tiempo de oración en la Ermita de los Santos de Medina Sidonia, así como a la Parroquia de Santiago el Mayor por su cálida acogida en la Eucaristía del domingo. También queremos expresar nuestra gratitud a quienes han colaborado en la organización y el desarrollo de este retiro, haciendo posible que cada momento fuera vivido con hondura y serenidad.
Y, sobre todo, damos gracias a Cristo, nuestro Maestro, por habernos conducido en este itinerario de fe y a María, su Madre, que ha permanecido junto a nosotros en cada paso, recordándonos que el amor de Dios nunca nos abandona, ni siquiera en los momentos de mayor oscuridad. Que este retiro de Cuaresma nos ayude a caminar con renovada esperanza hacia la Pascua, donde la luz de la Resurrección disipa todas las sombras.
Manuel Galán Mateos
Presidente de Centro





