La soledad compartida: una experiencia de reflexión y encuentro

La soledad compartida: una experiencia de reflexión y encuentro

El pasado 26 de mayo tuvimos el honor de participar en la presentación de “Me llamo Soledad”, obra del escritor alcalareño Rafa Portillo. Nuestra residencia, La Milagrosa, abrió sus puertas al autor para formar parte del documental-tráiler que acompañó el acto de presentación del libro. En él participaron varios residentes y nuestra directora, Sor Loli, compartiendo sus reflexiones y vivencias en torno a una realidad cada vez más presente en nuestra sociedad: la soledad.

Durante la grabación tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre cómo pequeños gestos cotidianos, una conversación, una actividad compartida o simplemente la presencia de otra persona pueden transformar la experiencia de la soledad en compañía y encuentro. Nuestros residentes aportaron su mirada y experiencia vital, contribuyendo a dar voz a una realidad que merece ser escuchada y visibilizada.

Bajo el carisma vicenciano que nos inspira, creemos que el acompañamiento cercano es una de las formas más valiosas de cuidado. Como escribió Santa Luisa, «sed muy dulces y afables con todos», una invitación que sigue guiando nuestro trabajo cotidiano. Por ello, la reflexión sobre la soledad no deseada conecta especialmente con nuestra misión, que busca crear espacios de encuentro, escucha y compañía para las personas mayores. Frente a la soledad impuesta por las circunstancias de la vida, creemos en el valor de los momentos compartidos, de la presencia y de las relaciones humanas como herramientas fundamentales para construir bienestar y dignidad.

La experiencia tuvo continuidad el pasado 12 de junio, cuando recibimos la visita de Rafa Portillo en nuestro Taller de Lectura. Fue una jornada muy especial en la que el autor compartió con los residentes diversos fragmentos del libro, generando un enriquecedor espacio de diálogo y reflexión sobre los temas abordados en la obra.

Como muestra de su cercanía y generosidad, Rafa quiso dejar un recuerdo de este encuentro donando y dedicando un ejemplar de Me llamo Soledad a la biblioteca de la residencia, permitiendo que esta historia continúe acompañando y haciendo reflexionar a quienes forman parte de nuestra comunidad.

Desde La Milagrosa agradecemos profundamente a Rafa Portillo haber contado con nosotros para este proyecto y por ayudarnos a seguir reflexionando sobre la importancia del acompañamiento, la escucha y la creación de espacios donde nadie tenga que sentirse solo.

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