El día del Sagrado Corazón de Jesús, nos reunimos en la Capilla para tener una oración muy especial, “El frasco de la vida de Jesús”. Comenzamos con un frasco vacío, el Corazón de Jesús, que fue llenando con la Voluntad del Padre; su Encarnación, el Anuncio del Reino y su entrega total en la Cruz.
Aunque el frasco ya parecía lleno con las piedras, todavía quedaba el prójimo; los enfermos que Jesús sanó, los pecadores que perdonó, sus discípulos y cada uno de nosotros. Ahora sí parecía lleno el Corazón de Jesús, pero faltaban nuestras preocupaciones, nuestras debilidades y los dolores de su Pasión.
Su Corazón traspasado nos demuestra que siempre hay espacio para acoger una herida más, para ayudar una vez más, para perdonar una vez más, para amar una vez más.
Equipo de pastoral.





