En la vigilia con los jóvenes, el Papa se mostró cercano y agradecido por estar en España, compartiendo con miles de jóvenes un mensaje de esperanza y compromiso. Recordó que nuestro mundo, especialmente las sociedades más desarrolladas, tiene la responsabilidad de trabajar por la paz y la justicia, construyendo una convivencia más humana y fraterna.
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, les animó a no conformarse con la superficialidad que tantas veces domina nuestra época, sino a convertirse en auténticos buscadores de la verdad. Les recordó que, para escuchar a Dios, es necesario acercarse a su Palabra, porque la Palabra de Dios está viva y sigue hablando al corazón de cada persona.
También invitó a descubrir a Dios en medio de la vida cotidiana, incluso en la aparente monotonía de cada día, donde muchas veces se esconden los encuentros más profundos con Él. En este camino, advirtió sobre el riesgo de dejarse engañar por las redes sociales, que con frecuencia ofrecen apariencias y falsas certezas. Frente a ello, pidió a los jóvenes que busquen siempre la verdad y que no tengan miedo de sentir, de amar y de dejarse interpelar por lo que sucede a su alrededor.
Finalmente, les lanzó un desafío lleno de confianza: vosotros podéis cambiar la historia. Pero ese cambio no vendrá de la fuerza, el enfrentamiento o el egoísmo, sino del amor. Con valentía, verdad y amor, cada joven puede contribuir a construir un mundo mejor.





