La Encarnación no es solo un día para recordar lo que un día dijimos, sino para volver a elegirlo con el corazón encendido.
Renovar los votos es volver al primer amor, es regresar a ese momento en que sentimos con claridad la llamada de Dios en lo profundo del alma. No es repetir palabras, es reavivar un “sí” que sigue vivo, que ha crecido, que ha sido probado y que hoy es más libre y más verdadero.
A lo largo del camino ha habido alegrías y también cansancios, momentos de luz y también de oscuridad. Pero en todo, Dios ha permanecido fiel. Y esa fidelidad es la que hoy nos sostiene para volver a decir:
“Sí, Señor, quiero seguir entregando mi vida al servicio de los pobres.”
“Sí, Señor, quiero seguir amando en lo sencillo de cada día.”
“Sí, Señor, quiero seguir siendo signo de tu ternura en medio del mundo.”
Sí Señor, quiero ser artesana de paz y de esperanza
Renovar los votos es mirar adelante con esperanza. Es confiar en que Aquel que llamó sigue llamando, sigue sosteniendo, sigue enviando.
Nos preparamos para renovar nuestra entrega:
con un corazón más humilde y sencillo
con una fe más profunda,
con una caridad más audaz.
Que este “sí” que renovamos sea luz para quienes más lo necesitan, consuelo para los que sufren y esperanza para un mundo que tanto busca amor verdadero y también nuestro sí invite a otras jóvenes a seguirle como Hijas de la Caridad.
Al estilo de María nos preparamos para seguir diciendo cada día:
“Hágase en mí según tu palabra”. Sí





