Agradecidos porque hemos sido bendecidos

Agradecidos porque hemos sido bendecidos

El día 24 de noviembre tuvimos el placer de contar con la entrañable presencia en nuestro colegio de Monseñor Don Jesús Fernández González, obispo de Córdoba.

Agradecemos en primer lugar a nuestro capellán, Don Javier, quien nos animó a extender esta invitación para que Monseñor conociera de cerca la vivencia de nuestros valores cristianos y la persistencia del carácter vicenciano en nuestro quehacer diario.

El señor obispo pasó una mañana repleta de vivencias y momentos entrañables acompañado por las representaciones de “San Vicente” y “Santa Luisa” para guiarle por el centro y acercarse a toda nuestra comunidad educativa.

Nada más llegar, fue recibido entre aplausos y sonrisas por “nuestros peques” y más tarde por los alumnos de 1º ciclo. El encuentro con los alumnos del 2º y 3er ciclo se llevó a cabo en la capilla, un espacio de gran significado donde la comunidad acude diariamente a los pies de Nuestra Milagrosa. Monseñor pudo conocer de primera mano, a través de los alumnos, las distintas apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré y como su mensaje sigue vivo en nuestro carisma.

Transcurrió un momento de profunda conexión al compartir con Monseñor la herencia vicenciana de Servicio y Amor a los Pobres, la cual se alinea con su propia hoja de ruta pastoral bajo el lema: “Evangelizar a los pobres”. Se destacó cómo Santa Catalina nos recuerda que la verdadera grandeza reside en la humildad y en la ayuda desinteresada en la vida cotidiana.

En el contexto actual, marcado por el ruido y la búsqueda de notoriedad, la sencillez de Santa Catalina nos anima a priorizar el ser sobre el parecer, a descubrir lo extraordinario en lo ordinario, y a cultivar el silencio y la interioridad ante las distracciones que nos alejan del autoconocimiento, la reflexión y Dios.

Se coincidió en la comprensión de que los pobres no constituyen un anexo, sino el motor y el destino primordial de la misión. Asimismo, se entiende que el término “pobres” abarca no solo la necesidad material, social y cultural, sino también la mayor de las pobrezas: la ausencia de Dios.

Nuestra escuela vicenciana reitera su compromiso diario de seguir las directrices de San Vicente, Santa Luisa y Santa Catalina, haciendo del Servicio y la Caridad el núcleo de su pedagogía, buscando que nuestros alumnos reflejen el rostro de Jesús en cualquier ámbito en que se desenvuelvan.

Los alumnos tuvieron la oportunidad de formular preguntas sencillas y afectuosas, las cuales fueron respondidas por Monseñor con gran cariño.

El acto concluyó con la bendición de las medallas por parte del obispo, las cuales serán impuestas a los alumnos en la festividad de Nuestra Virgen Milagrosa. Finalizamos poniéndonos a disposición de Monseñor para que, de manera conjunta, podamos Evangelizar a los pobres en todas sus dimensiones.

Como cierre de la mañana, y coincidiendo con la hora del receso, Monseñor Don Jesús Fernández González fue invitado a un desayuno en compañía del claustro de profesores. Este encuentro brindó una excelente oportunidad para que el personal docente pudiera transmitirle de manera directa el ser y el hacer de nuestra misión educativa, profundizando en los pilares y la esencia de nuestra pedagogía vicenciana.

Antes de concluir su visita, Monseñor no quiso marcharse sin antes pasar por las zonas de recreo para despedirse personalmente de nuestros alumnos que se acercaron a él de manera espontánea y afectuosa, cerrando la jornada con un último momento de gran cercanía y ternura.

Nos sentimos profundamente agradecidos y bendecidos por esta jornada, que, sin duda, dejará una huella imborrable, no solo en nuestra memoria, sino, fundamentalmente en nuestros corazones.

 

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