Un puente de música y caridad: La Tuna de Biología en La Milagrosa

Un puente de música y caridad: La Tuna de Biología en La Milagrosa

El pasado domingo 12 de abril, las puertas de nuestra Residencia La Milagrosa de Alcalá de Guadaira, se abrieron para dar paso a una explosión de vida y tradición. Gracias a la generosidad de José Antonio, hijo de una de nuestras residentes, recibimos la visita de la Tuna de Biología, cuya presencia resultó sencillamente espectacular.

En un entorno donde cuidamos con esmero el bienestar de las personas mayores, la música se convirtió en la herramienta terapéutica perfecta; esas melodías de siempre tienen el poder asombroso de surcar las brumas del deterioro cognitivo, despertando la memoria dormida y animando a nuestros residentes a cantar, a estar presentes y a vibrar con una alegría que desbordaba cada estancia.

Esta visita no fue solo un evento festivo, sino una manifestación viva del carisma que nos guía. Del mismo modo que San Vicente de Paúl nos enseñó que la caridad debe ser “inventiva hasta el infinito”, la Tuna trajo consigo una forma creativa y vibrante de consuelo. Sus capas y bandurrias actuaron como el faro de Santa Luisa de Marillac, quien siempre buscó ver a la persona en su totalidad, no solo en su fragilidad. La música de la tuna fue, en esencia, nuestro particular “hábito” de alegría: una caricia sonora que, como el servicio de nuestros fundadores, no se queda en la superficie, sino que se infiltra en el alma para dar vida.

Al ver a las personas residentes disfrutar e integrarse en el baile y el canto, comprendimos que la verdadera asistencia es aquella que, además de cuidar el cuerpo, celebra la existencia. La Tuna de Biología no solo trajo canciones, sino que trajo dignidad, luz y esa chispa vital que nos recuerda que, mientras haya una nota musical y un corazón dispuesto a escuchar, siempre habrá un motivo para estar presentes y disfrutar de la vida.

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