Cuidar la llama… y a quienes la sostienen

Cuidar la llama… y a quienes la sostienen

En el reciente encuentro interprovincial de la Escuela Vicenciana en España surgió una pregunta que dio sentido a toda la jornada: ¿quién cuida la llama… y quién cuida a quienes la sostienen?
La llama es la misión: educar evangelizando, acompañar, dar vida desde el amor. Una misión que no se sostiene sola, sino en las personas que la hacen posible cada día. Por eso, cuidar no es algo añadido… es esencial.
Liderar no es sólo gestionar, sino integrar lo operativo, lo relacional y lo espiritual, manteniendo siempre en el centro a las personas. Porque cuando cuidamos a las personas, cuidamos también la misión que compartimos.
Este encuentro nos recordó algo fundamental: nadie está llamado a cuidar en soledad. La misión es comunitaria y se sostiene en la escucha, el apoyo mutuo y los vínculos que construimos cada día.
Y también en lo cotidiano: un paseo por Sevilla, la belleza de la Giralda, la Plaza de España… momentos sencillos que fortalecen la comunidad y dan profundidad a lo vivido.
Nos quedamos con una certeza: cuidar la llama es, ante todo, cuidar a las personas y los lazos que la mantienen viva.

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