Los alumnos y alumnas del Centro Virgen Milagrosa nos felicitan la renovación de nuestros votos

Los alumnos y alumnas del Centro Virgen Milagrosa nos felicitan la renovación de nuestros votos

Los Delegados de Pastoral de cada curso han acudido a felicitar a las Hermanas de la Casa Provincial y de María Reina con motivo de la renovación de sus votos. Ha sido un momento entrañable en el que algunos profesores han compartido con sencillez estas palabras:

Queridas Hermanas: hoy toda la Iglesia del mundo se detiene un momento para contemplar el misterio más grande de nuestra fe: el día en que Dios, por amor, decidió no quedarse en las alturas, sino hacerse pequeño, frágil y humano en el seno de María.

Pero, para nosotros, la Encarnación no es solo un hecho del pasado; es una realidad que vemos cada mañana cuando vosotras abrís las puertas de nuestro colegio.

Celebrar el Día de la Encarnación es celebrar, con cada una de vosotras, vuestra vocación. Como la Virgen, escuchasteis una llamada y respondisteis con un «hágase» que cada día sigue dando fruto.

Un sí generoso, una palabra de una sola sílaba que se traduce en toda una vida entregada, desde la sencillez y la humildad, al servicio de anunciar el Evangelio a los más pequeños, a los más pobres de la tierra.

Gracias por ser el rostro tierno de Dios para nuestros niños y para nosotros mismos, los educadores vicencianos. Gracias por vuestra paciencia infinita y por recordarnos, con vuestra sola presencia, que el servicio a los más pequeños es el camino más directo hacia el cielo.

Hoy queremos que recibáis, con este sencillo homenaje, todo nuestro cariño y reconocimiento.

También los niños y niñas quisieron dirigirse a las Hermanas:

Dicen que, a menudo, las palabras se las lleva el viento, pero lo que se escribe con el corazón queda grabado para siempre.

Por eso, hoy, en estas cartas, los jóvenes y niños del Colegio Virgen Milagrosa hemos plasmado nuestros sentimientos. Los más pequeños solo han podido dibujar lo que todavía no son capaces de poner en palabras. Estas sencillas tarjetas y cartas son testimonio de cómo vuestra vida es ejemplo de entrega y compromiso, de cómo vuestra presencia es cercanía de Dios entre nosotros.

Y estas flores que acompañan las palabras son un símbolo de la alegría y la esperanza que vosotras sembráis cada día. Flores sencillas, pero llenas de luz y color, para representar las virtudes que intentamos aprender de vosotras: la sencillez, la humildad y la caridad.

Que estas flores adornen vuestra comunidad y os recuerden que, aunque a veces el camino del servicio sea cansado, vuestra labor florece cada día en el corazón de algún niño o joven que comparte o alguna vez compartió su vida con vosotras.

No quisieron despedirse sin poner a cada Hermana en las manos cariñosas de la Virgen Milagrosa, cuyo nombre es la brújula de nuestro colegio. Con un canto a la Virgen, le pidieron que fuera Ella quien acompañara siempre su camino y sostuviera su «sí» de cada día.

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