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Delegación de Sevilla

XXXIV Encuentro Regional de la AIC

Fecha del encuentro: 18 de noviembre de 2017

Lugar de celebración: Casa Provincial de las HH.CC., España-Sur, Sevilla

El sábado 18 de noviembre celebramos en la Casa Provincial de las HH.CC., España-Sur, Sevilla el XXIV Encuentro Regional de la Delegación de Sevilla.

Nos reunimos alrededor de 85 personas entre voluntarios y asesores y pasamos un buen día de convivencia y de encuentro

Comenzamos la mañana con una oración, no podría ser de otra forma, y después nos saludó Sor Pilar Rendón dándonos la bienvenida a su casa. Nos recordó las palabras del Papa a la familia vicenciana en Roma: CONTEMPLAR, ACOGER Y CAMINAR, y nos animó a llevarlas a nuestras vidas y a nuestros grupos de origen. 

Después de los saludos iniciales de la Delegada Regional, la Hermana Asesora y el Padre Consiliario, pasamos a un breve descanso y a la ponencia del P. Manuel Botet que nos invitaba a ser PROFETAS a tiempo completo, no durante las horas que dediquemos en el trabajo o en el servicio, que no “ejercemos” la Caridad, sino que estamos en “estado permanente” de Caridad. 

El P. Manuel nos propone tres líneas fuerza para ejercer nuestra Misión: la prioridad por los pobres, obrando juntos y buscando la formación hacia un espíritu evangélico de amor sencillo y humilde. 

Los asistentes destacaron como muy positivo la ponencia del P.Manuel pues hizo muy amena la exposición haciendo intervenir a los asistentes una y otra vez. El tema resultó de gran interés para todos. 

Después del almuerzo pudimos tener un breve encuentro por grupos, para comentar unas preguntas que nos lanzó el ponente, y volvimos para la puesta en común. Finalizada esta parte, tuvo lugar el breve informe de las Presidentas Diocesanas.

Todos mostramos una gran alegría al ver llegar a un grupo de 70 acogidos, de diferentes Centros de las Hijas de la Caridad, invitados a pasar la tarde con nosotros. Tres de ellos nos expresaron las dificultades, que diferentes circunstancias a lo largo de sus vidas, los llevaron a situaciones muy dolorosas. Sus testimonios, nos siguen evangelizando. 

Jordan se quedó sin sus padres cuando tenía cuatro años. Su vida estuvo sembrada de robos, uno tras otro, y en consecuencia, siempre huyendo de la policía….hasta el punto, en un momento difícil, de decidir arrojarse de un 4º piso. Pero en este hecho dramático ve la luz, comprueba que Dios quiere que su vida cambie. A partir de ese momento él se dice: “Siempre se puede cambiar….siempre se puede cambiar. Y cambié. Y aquí estoy para demostrarlo, y para darle a Dios las gracias, y también a tanta buena gente que me está ayudando con tanto cariño”

José también tuvo que pasar por la cárcel en distintas ocasiones y, como él dice ”he conocido bastantes cárceles de España”. Recuerda con pena los muchos sufrimiento, inseguridades, angustias…que ha tenido que vivir. Pero, como Jordan, reconoce que con voluntad firme podemos reorientar nuestra vida. Y eso es lo que José puso en práctica y lo consiguió. Reconoce también que contó con la ayuda de las Hijas de la Caridad. Al despedirse nos dijo con gran satisfacción que, a diferencia de la timidez que le caracterizaba de adolescente, que le impedía expresar sus deseos e ilusiones, ahora manifiesta con alegría la admiración que siente por San Vicente de Paúl.

Pilar vivió felizmente dieciséis años casada, pero todo cambió cuando su marido comenzó a maltratarla, hasta el extremo de producirle un derrame cerebral. Imposible expresar el sufrimiento que vivió durante los diez años que duró este suplicio. Ya puede disfrutar de un ambiente de verdadera familia: ayuda mutua, comprensión, alegría, paz….”Gracias por todo lo que hacéis por nosotros”- nos dice.

Y siguiendo el deseo del Papa Francisco, compartimos juntos la celebración de la Eucaristía, momento culmen del Encuentro, celebrando así la I Jornada Mundial de los Pobres. A ellos tenemos que agradecer su estupenda aportación en la Eucaristía: el canto de la Misa Rociera dio un tono aún más festivo a la celebración. Ellos hicieron la presentación de las ofrendas.

En la homilía se  trató el lema de la jornada  «No amemos de palabra, sino con obras» , el logo (una puerta abierta y sobre el umbral dos personas que se encuentran y extienden sus manos para compartir), los objetivos ( la cultura del encuentro,  la caridad siguiendo a Cristo pobre y encuentro con el pobre) … muy en consonancia con nuestro carisma vicenciano. Con la parábola de los talentos, evangelio de este domingo, se nos invitó a descubrir nuestros dones en relación con los demás, aceptarlos como regalo de Dios, disfrutar y gozar con ellos, ponerlos al servicio de Dios y de su Iglesia.

A continuación pasamos a degustar una estupenda merienda, momento alegre, festivo, que se prolongó hasta el anochecer. 

ROCÍO FERNÁNDEZ

DELEGADA REGIONAL. SEVILLA

 

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