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Residencias de Coria del Río, Lebrija, Alcalá de Guadaira y Sevilla

Visita al Santuario de Loreto

Hacia las 11:30 de la mañana del día 10 de mayo, un grupo bastante numeroso, 120 personas, procedente de las Residencias de Coria del Río, Alcalá de Guadaira, Lebrija y Sevilla emprendió la marcha hacia el Santuario. ¡Qué bien reflejan sus caras la alegría y la ilusión! Todos felices y contentos; las dificultades propias de la edad parecían haberse ausentado. Nadie recordaba achaque alguno. Ahora toca pasarlo bien, reír, cantar, ver otros espacios, comunicarnos con otras personas. Y así fue.

Y es que en este año del 400 aniversario del CARISMA VICENCIANO no podía faltar una especial celebración, y qué acertado fue venir a este Santuario.

A nuestra llegada nos acogieron nuestros Hermanos Franciscanos con gran delicadeza y amabilidad. Con todo detalle, nos explicaron los orígenes del Santuario, que todos escuchábamos con verdadera atención.

¡De cuántas cosas curiosas nos enteramos!

En el recorrido nos detuvimos ante la Virgen de Loreto. A ella dirigimos nuestras oraciones, súplicas, peticiones, y estamos seguros de que, como buena Madre, nos escuchó gustosa.

Pasamos, después, a celebrar la Eucaristía. En ella presentamos los símbolos de las diferentes Ramas de la Familia Vicenciana y pedimos, muy especialmente, que mantengamos vivo el carisma que el Señor concedió a San Vicente y a Santa Luisa, y que esta Familia ha recibido como herencia.

La comida fue otro momento de gozo, pues además de lo bien preparado, cocinado y servido que estaba todo lo que nos ofrecieron, este tiempo nos permitió comunicarnos todo lo vivido durante el día.

¡ Y no podían faltar los cantos y bailes de nuestra tierra! Una fiesta sin unas sevillanas bien bailada, acompañadas de palmas, ¡imposible! Gracias a todos por proporcionarnos una jornada tan buena para la salud física y espiritual.

¡GRACIAS!

Celebramos la Eucaristía como centro de nuestra fe, seguido comida, fiesta, donde compartieron cantos, bailes y como no, unas sevillanas donde muchos desde sus propias limitaciones la compartieron bien dando palmas, y algunos aún con su bastón se movieron muy bien.

Seguramente debido a la intensidad con la que hemos vivido este día, el tiempo paso “volando”, al menos así lo hemos podido apreciar, que aunque lluvioso, tuvimos la suerte de contar con grandes profesionales que hicieron posible que nuestros mayores se sintieran felices y sobre todo un día distinto, celebrativo, donde cada Residencia compartió sus riquezas con cantos, poesías… esa era nuestra meta.

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