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Encuentro de Hermanas de 21 a 24 años de vocación en Ávila

Vida consagrada y redes sociales

Durante los días del 28 al 31 de mayo nos han acompañado David Guindulain sj, y Javier Sánchez Collado de “iMisión”, a las Hermanas de 21 a 24 años de vocación de toda España que nos hemos reunido en Ávila para reflexionar sobre “la vida consagrada y las redes sociales”.

El primer dato que emerge al hablar de Internet y, en particular, de las redes sociales, es el cambio radical que se ha efectuado en la vida y en el modo de hacer, de pensar y de actuar de las personas. Basta mirar alrededor para notar que en poquísimos decenios ha cambiado la sociedad tan rápidamente que no nos hemos dado cuenta de ello. Hoy es normal que, como en todas las casas, también en las parroquias y en las comunidades religiosas haya un ordenador conectado a internet, para mandar y recibir informaciones mediante e-mail o para mantener contactos en Facebook, Messenger, MySpace, Twitter, todos ellos instrumentos que han modificado notablemente la vida cotidiana y las relaciones.

Esta revolución ha sido posible gracias a la aparición de la web 3.0, entendida como medio que se caracteriza por la participación de los usuarios.

El ser humano siempre ha tenido deseos de comunicación, hoy estamos en la revolución de la información, donde tiene el poder quien sabe, quien tiene la información. Cuando se habla de redes sociales se hace referencia al conjunto de personas con las que se está en contacto mediante una relación social que va de los lazos familiares, profesionales  a la simple amistad. En cambio, la diferente tipología de relación distingue los diversos grupos sociales presentes en la red. No hay nada imposible en este espacio virtual, donde cada uno tiene la posibilidad de descubrir su dimensión personal y de expresarse con una multiplicidad de códigos. Los social networks nacen de una necesidad fundamental de la persona.

No solamente las relaciones sociales, sino también el diálogo sobre y entre los diferentes credos que corren en Internet. Precisamente la aparición de la web ha llevado a la Iglesia a replantearse la misión que Cristo le ha confiado de anunciar el Evangelio hasta los confines del mundo. En efecto, la web está ampliando constantemente las formas en que la Iglesia y la vida consagrada proponen el mensaje evangélico, con ideas comunicativas cada vez más estimulantes: blog religiosos, portales de news, espacios de reflexión personal o de discusión sobre temas espirituales, por no hablar de las numerosas presencias de religiosos y religiosas en social networks.

Por ese motivo, y por otros muchos, hay que estar bien formadas, también desde el punto de vista teológico-espiritual, para no engañar o despistar a los usuarios. Las redes sociales promueven nuevas comunidades.

Los estudios más recientes muestran un uso diversificado de las redes sociales: Más de 1/3 de los que están en la red son menores de 18 años. Los adolescentes entre 13 y 17 años usan más Facebook, Instagram y Snapchat mientras que si se les estudia por sexo las chicas consumen más redes sociales (en orden Instagram, Snapchat y Pinterest) mientras que los chicos consumen más video juegos.

Un estudio de 2014 muestra que, entre los adultos, las cinco redes sociales más usadas son Facebook, Pinterest, WhatsApp, Instagram y Twitter. La tendencia general es que cada vez más, las puertas de acceso a redes sociales son los dispositivos móviles. Es significativo que, de hecho, dos redes sociales que funcionan como aplicaciones sólo por dispositivo móvil se encuentren entre las más usadas a nivel planetario: WhatsApp tiene más de 700 millones de usuarios (dato hasta el primer semestre de 2015) e Instagram 300 millones (datos hasta enero de 2015).

Todos estos datos ofrecen coordenadas para perfilar una adecuada acción apostólica: facilitan un sano realismo, permite redimensionar necesidades más o menos generales según las tendencias y ofrecen una oportunidad para examinarse a sí mismo en torno a estos datos.

Por ello las redes sociales, se nos ofrecen como OPORTUNIDAD para servir a la cultura del AMOR, la red nos puede proponer muchas experiencias,  aunque hay que saber identificarlas porque muchas veces pueden estar vacías. Por eso David Guindulain sj, nos ofreció unas reglas para ordenarse en internet:

  • Utilizar internet como herramienta de información.
  • Atención a la mediación digital en la relación.
  • Criterio de necesidad y uso de la red.
  • Mejor cuanto menos, para encontrar el equilibrio.
  • Ser auténticas.
  • Crear espacios off-line (desconexión).
  • Llevar un control.
  • Planificar.

Tenemos que evangelizar en internet por mandato de Jesucristo, por la naturaleza misionera de la Iglesia, porque el mundo lo espera de nosotros (sin saberlo) y porque es un lugar habitado, es un atrio de los gentiles y es siempre una oportunidad. Hemos sido creados y estamos en la red para ser LUZ.

No basta pasar por las calles digitales, es decir simplemente estar conectado: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. (Mensaje 50 Jornada de las comunicaciones sociales, Papa Francisco).

Nosotras, como Hijas de la Caridad, somos evangelizadoras, nuestra presencia en las redes tiene que ser en SALIDA HACIA LAS PERIFERIAS. Tenemos que ser testigo, crear Comunidades, ser hijas de la Iglesia, ser mujeres orantes.

Javier Sánchez Collado nos dio unas claves para pensar en internet con la Iglesia: Tenemos que preguntarnos:

  • ¿Utilizo la red como medio, como un lugar habitado por corazones humanos?
  • ¿Fomento una cultura del encuentro con los otros o por el contrario me refugio en sectores cerrados?
  • ¿Acepto mi responsabilidad mostrándome como cristiana en la red?
  • ¿Forma internet parte de mi vida de fe (oración, sacramentos, vida espiritual…)?

La vida consagrada a la red tiene que aportar:

  • Fraternidad.
  • Testimonio evangélico vivido y creíble.
  • Misericordia y encuentro personal.
  • Esperanza a nuestra sociedad-

La red nos da la posibilidad de un apostolado “gratuito” y eficaz, nos puede ayudar a vivir el Carisma, nos potencia la creatividad, nos inserta en una nueva cultura en la que inculcar el Evangelio, nos propicia en el encuentro personal con usuarios de toda condición, podemos dar visibilidad a la Compañía.

Un gran reto es la SIGNIFICATIVIDAD, no sólo estar, hay que penetrar en las conciencias, hay que propiciar un verdadero encuentro, tenemos que actualizarnos tanto personal como comunitariamente, tenemos que saber comunicar lo cotidiano de manera atrayente. Es clave que nos mostremos siempre de forma explícita o implícitamente, las Hijas de la Caridad tenemos que estar en las redes para ser testimonio de misericordia, acogida y evangelización constante, ya que la marca personal de una consagrada no termina en ella, sino en Dio. “Para que vean vuestras buenas obras” (Mt 5,16).

Terminamos con unos consejos y herramientas para ser más productivos en las redes sociales:

  1. Programar.
  2. Organizar el tiempo en tareas.
  3. Poner un tiempo límite.
  4. Utilizar un calendario.
  5. Crear plantillas para contenidos.
  6. Gestionar la información
  7. Tomar el pulso a la audiencia.
  8. Trabajar en equipo.
  9. Medir, potenciar y mejorar.
  10. El bloqueo solo está en nuestra imaginación.

Damos gracias por la formación recibida. Es un impulso en nuestra vida de Hijas de la Caridad. Han sido días donde hemos compartido experiencias, donde nos hemos vuelto a encontrar. Ha sido un gran regalo de Dios.

Sor Elena Gómez (Provincia Madrid-San Vicente)

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