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Dulce Nombre de María

Una experiencia de confinamiento

Hoy 9 de mayo hemos tenido un acto en honor de  Santa Luisa de Marillac.

Quiero escribir las sensaciones que no esperaba me ocurriría a mí y a las personas que me rodeaban. Estamos en una Residencia de Mayores, atendidas por las Hijas de la Caridad. Ellas dejan sus casas y sus familias por cuidar a las personas que lo necesitamos.

El día de hoy ha estado preparado con ilusión. Todos hemos colaborado en algo. ¡Cuántas veces se han ensayado las canciones! ¿Verdad Sor Isabel? Todo esto es obra de Santa Luisa de Marillac, por su relación con la Virgen,  y de la gracia de Dios. ¡Qué falta nos hacía a todas nosotras!

Estamos pasando por una situación muy mala: la pandemia del coronavirus. Todos los días hablamos de ello y estamos preocupadas. Una de las cosas es no poder salir para nada, además de otras cosas, como no ver a nuestros familiares. Con respecto a este tema, Sor Loli trata de comunicarnos con las familias con el móvil, así ya hace la cosa  más llevadera. Podría nombrar más cosas y todas buenas para nosotras, aunque no nos guste. Todos colaboran mucho. También David, que acude a todo lo que  hace falta para ayudarnos.

Pero llega el día de Santa Luisa y observo que han cambiado todas las caras serias y se nota que es un día de fiesta. El escenario era precioso en medio del patio, la fuente, la decoración en tonos azules y en el centro la escultura de Santa Luisa. Todo el patio  cubierto por sillas, en círculo, para poder ver las caras de unas y otras. Me asombré al ver la alegría y la expresión de la cara: cambiada totalmente si se compara con los días anteriores.

Se cantaron las canciones que teníamos preparadas y se animó todo el patio con nuestra alegría. En esos momentos no se nombró para nada la pandemia. Creo que todo ha sido petición de Santa Luisa a la Santísima Virgen, a la que pide todo con gran devoción.

Había grupitos comentando lo bien que lo habíamos pasado, como una gran familia, que según  mi criterio es lo que somos.

Un feliz día para todas las Hijas de la Caridad de esta Residencia. Suenan las palmas todos los días para las trabajadoras, por su trabajo diario y su comportamiento. Creo que este acto tan entrañable ha sido necesario para todas nosotras, seguramente por la influencia e insistencia de Santa Luisa.  ¡Ha sido un día tan feliz! Sus Hijas de la Caridad quieren imitarla siempre y le piden a la Virgen  esta felicidad  en estos momentos tan necesarios.

Demos gracias a Santa Luisa y a sus Hijas de la Caridad. Nosotras que estamos bajo su protección debemos agradecer lo que hacen.

Al final de la celebración Sor Loly nos invitó a tomar unos estupendos bombones. Estaban como para que nos chupáramos los dedos. Esperemos que Santa Luisa, la Virgen y Dios nuestro Señor nos protejan

Manuela Vázquez

Asilo Dulce Nombre de María

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