50 años de vocación

Una celebración festiva

Hoy, 16 de septiembre,con gran alegría en nuestros corazones, elevamos al Señor una especial acción de gracias por todos estos años de entrega al servicio de los pobres, y nos disponemos a celebrar este encuentro fraterno de nuestros 50 años de vocación. Queremos saborearlos con infinita alegría como: MUJERES TESTIGOS DE VIDA Y AMOR.

Nos acompañan y dirigen este acontecimiento:

Sor Ángeles Infante H.C, Hermana de grandes conocimientos, amplia formación y experiencia en todos los ámbitos, hasta en estudios de beatificación de Hermanas, etc. Nuestra querida Sor Pilar Rendón, que tanto disfruta preparando nuestros acontecimientos. Y nuestro Padre Director, P. José López Maside.

Ni que decir tiene el gozo y la alegría que nos animaba a todas elevando al Señor nuestra especial acción de gracias por todos estos años de entrega, y le pedíamos que Él sea nuestra recompensa. Y que la Virgen, modelo de entrega, nos ayude en la fidelidad a nuestro compromiso.

Dio comienzo la reunión con unas palabras de Sor Pilar, animándonos y presentando el objetivo de este encuentro de comunión fraterna, y nos invitó a presentarnos personalmente. Después, siguiendo el orden del programa, pasamos a la Capilla.

Teníamos como tema de reflexión “Mujeres que escuchan, que miran, que transmiten la fragancia de Cristo, que anuncian y son testigos de la vida y del amor”. Terminada la reflexión, pusimos en común nuestros sentimientos, haciendo partícipe a las demás nuestros buenos deseos.

Después de ésta enriquecedora oración pasamos nuevamente al salón.

Sor Ángeles, con su buena erudición, nos dio como punto de partida una preciosa conferencia. Nos dijo que celebrar los cincuenta años de vocación en el año del carisma, es una gracia especial. Una gracia que requiere acogida y celebración. Ya que estamos viviendo: LA FIDELIDAD AL CARISMA Y EL NUEVO ESTILO DE VIDA.

Estamos celebrando conscientemente los 50 años de vocación como una gracia portadora de un nuevo impulso misionero. Aunque todos somos partícipes de la crisis que está atravesando Europa en la restauración y renovación de la Compañía.

Según nos explicaba Sor Ángeles, los motivos no son otros que el laicismo, la libertad de religiones, cierta comodidad, la rutina, etc. Esto ha ocurrido en todas las instituciones de la Vida Consagrada.

La conferencia no pudo ser más enriquecedora; era imposible recoger tantos datos.

LA FIDELIDAD EN LA VIDA Y ENSEÑANZA DE LOS FUNDADORES SE NOS REVELA EN JESUCRISTO. “Sé de quién me he fiado y Él no me va a fallar”.

Después de un largo rato hablando de la Fidelidad en todas sus dimensiones, pasamos a una puesta en común de lo que le sugería a cada una. ¡Qué enriquecedor y qué bien preparado estaba todo! De esta larga y estupenda conferencia nos entregaron una copia a cada una.

Terminamos la mañana, bien aprovechada, todas muy contentas por el ambiente fraterno, de confianza y de alegría que se había creado,.

Después de rezar el Ángelus, pasamos al comedor: ¡Qué ambiente más bonito! ¡Cuántos detalles! Una exquisita comida, regalitos, cantos y baile por sevillanas, y al final, poesía dedicada a los 50 años de Fidelidad al Señor.

Y no faltó la foto del grupo. Importante fotos para el recuerdo y para el informativo España Sur. A las 5 de la tarde, con una música de fondo, entramos en la Capilla para celebrar la Eucaristía.

“Vivir esta realidad es una experiencia única” porque no sólo traemos el pan y el vino, también todo el sufrimiento y el dolor del mundo que palpamos cada día en el servicio al pobre. La ofrenda en procesión estuvo muy emotiva. Acógela, Señor; es nuestro compromiso, lleno de amor, de seguir construyendo el Reino, según es tu voluntad. “NO APAGUEMOS NUESTRO AMOR, NO LO HAGAMOS”.

Con el Magnificat, nos despedimos de la Virgen, dando las gracias por tantas maravillas como ha hecho por nosotros…

Terminamos nuestro día de oración, reflexión y encuentro con un abrazo. Sor Emilia nos esperaba en el comedor con una buena merienda de churros y chocolate.

¡Señor, qué más podemos pedir! Si te pasas en el 100%.

Gracias Señor por todo.

Sor Consuelo Macías

 

 

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