Residencia La Milagrosa

Sor Vicenta Tobar Calzada

Falleció en Sevilla, el día 12 de octubre de 2018.

La Eucaristía, fuente de vida y fortaleza, en la que celebramos la Muerte y Resurrección de Jesucristo, es hoy para nosotros un momento especial de gozo y alegría por unir a ese gran Misterio de amor la muerte y la resurrección de nuestra  Hermana Sor Vicenta.

Ella, como buena Hija de la Caridad, supo cumplir tu mandato de IR y ANUNCIAR la Buena Nueva a los Pobres.

Empezó su trayectoria como enfermera en el Hospital de las Cinco Llagas en Sevilla, y luego a una edad muy temprana partió a tierras  de Misión.

En la India entregó la mayor parte de su vida a aquellos pobres y enfermos, que acogió con toda la fuerza de su corazón en un darse sin límites, proclamando con su servicio humilde y sencillo la hermosura de tu Reino. Otros países también pudieron gozar de su presencia y de su amor hecho servicio.

Le caracterizaba la fidelidad en los actos comunitarios y la devoción y el amor a la Virgen María, a la que acudía con confianza y mucha constancia, por eso ha sido Ella quien la ha acogido en su día del Pilar, para presentársela a Dios.

Sor Vicenta era una persona muy comunicativa y dialogante, le gustaba estar informada de todo lo que ocurría en la Provincia y en la Comunidad; a pesar de sus años, el espíritu lo mantenía y sentía  joven, le encantaba relacionarse con los pobres y dejarse ayudar por ellos.

Su familia era para ella un puntal fuerte, gozaba con sus visitas, atenciones y llamadas telefónicas, sobre todo su primo Alejandro, que tiene para ella un especial cariño.

Gracias, Sor Vicenta, por los años compartidos con nosotras. Ya se cumplió tu deseo de encontrarte con el Padre. Descansa y goza de la invitación que habrás sentido en muchos momentos de tu vida:

“Ven, bendita de mi Padre, porque tuve hambre y me distes de comer

Tuve sed y me distes de beber”

Pide al Señor, que ya tan cerca estas de Él, envíe vocaciones a la Compañía,  bendiga nuestra Provincia, donde siempre te recordaremos con cariño, y pídele también  por las niñas y todo el personal que te atendió con tanta delicadeza.

Con estos sentimientos  comenzamos a celebrar unidos  la Eucaristía.

COMUNIDAD RESIDENCIA LA MILAGROSA

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