Goza ahora y para siempre con ÉL

Sor Josefina Castro

Sor Josefina Castro falleció en Granada el día 8 de Marzo de 2018.

Solo su nombre es suficiente para evocar en cuantos la conocieron su imagen de mujer comprometida e Hija de la Caridad cumplidora de sus deberes comunitarios y profesionales.

Los poemas plasmados en los libros que, para los amigos publicó, nos hablan de un ser enamorado de su vocación y del seguimiento fiel de Cristo en los Pobres.

Su llamada muy joven a la Compañía de las Hijas de la Caridad, a la que respondió con prontitud, y su inmediata formación de enfermera en Madrid y Filadelfia, hicieron de ella la mejor directora y formadora que pudo tener la Primera Escuela de Enfermeras de Granada. La formación profesional, exquisita, delicada y detallista está plasmada en el libro de apuntes que muchas de sus alumnas conservan como un verdadero tesoro. Hoy esta enseñanza y este modo de cuidar a los enfermos, que para ella ha sido la razón de su servir, trasciende por toda España adonde llegaron sus niñas, como acostumbraba a llamarlas, aunque ya algunas estén jubiladas.

Cuando deja la Dirección de la Escuela se dedica de lleno a los enfermos cardiacos, que cuida con primor persona a persona. Lo recordaba casi como lo mejor de su vida; no contenta con ello y consciente del miedo con que volvían a su casa estos, después de un infarto o una angina de pecho, idea junto a otros compañeros ya jubilados la Asociación para Rehabilitación de Cardiacos, a la que puntual y, hasta que el accidente vascular llegó como ladrón, acudía diariamente.  ¡Y, cuánto tienen que agradecerle muchos granadinos…!

Sin su espíritu de fe, que le hacía reconocer a Cristo en los enfermos; sin su amor a la Compañía de las Hijas de la Caridad y a las Hermanas con las que formó comunidad, lo anterior sería muy bueno, más solo profesional. Pero por encima de todo brillaba su ser de Hija de la Caridad que lo  llenaba todo de lo sencillo, discreto y profundo de Dios.

Es cierto que recibió el reconocimiento de los hombres, condecoraciones y nombramientos, pero hoy no le sirven de nada. Solo le sirve el abrazo del Padre cuando Cristo, el amor de su vida, le haya dicho “Ven bendita de mi Padre; hereda el reino preparado para ti desde la creación del mundo. Porque estuve enfermo y no solo me visitaste, sino que me cuidaste y enseñaste a muchos a que lo hicieran”

Sor Josefina, con la seguridad de que seguirás intercediendo por nosotros ante el Señor, celebramos esta Eucaristía de acción de gracias por el don de tu vida y la fe que contigo hemos compartido.

Goza ahora y para siempre con ÉL.                           

La Comunidad  Regina Mundi

A continuación compartimos dos testimonios de antiguas alumnas:

Gracias a Sor Josefina

Hoy despedimos a una Hija de la Caridad…… maestra…… formadora y buena persona.

Las que la conocimos hace más de 45 años recordamos sus palabras sobre la enfermería y nuestra labor dentro del Hospital. Su espera en la puerta de la Residencia para la entrada a las diez de la noche y las guardias vividas.

Sor Josefina nos transmitió su visión religiosa dentro de la asistencia sanitaria, nos inculcó la labor de nuestra profesión dentro de la cercanía y la escucha al paciente.

Para muchas fue también una segunda madre durante nuestra etapa de estudios. Agradecemos su dedicación y buen hacer en todos los proyectos en los que estuvo involucrada.

Una vida de entrega a Dios, de dedicación a la enseñanza, de cercanía al paciente.

SIEMPRE TE LLEVAREMOS EN EL CORAZÓN

Panegírico de Sor Josefina 

No voy a descubrir en los presentes quién era Sor Josefina. Todos conocemos su trayectoria, pero si resaltar algunos aspectos de ella, su personalidad y lo que significó para un buen número de los aquí presentes, sus alumnas y compañeros.

Sor Josefina llegó a Granada para asumir una gran responsabilidad, ser la primera Jefe de Escuela de Enfermeras del Hospital Clínico de Granada.

Era una mujer incansable, emprendedora y tenaz, que ponía un gran entusiasmo en todo lo que hacía. Y lo que hacía, era enfermería, una enfermería distinta a la que se venía practicando en España. ¡Y que le era propia! o ¿la había aprendido en Estados Unidos?

Cuando Sor, no teníamos que decir más, nos enseñaba las técnicas. No solo quería que supiésemos el equipo o el procedimiento, había que tener en cuenta al paciente por encima de todo. Cuántas veces nos indicaba/regañaba porque las puertas chirriaban, y nos decía que nuestra responsabilidad era engrasarlas para no despertar al enfermo. Cuanto insistía en que no se debía correr por las salas, éramos jóvenes, aunque hubiera una urgencia, decía que eso alertaba a los pacientes, los ponía nerviosos, que era mejor andar rápido. Así, sus alumnas adquirimos una forma de andar en las clínicas que era característica de la Escuela de Granada.

Pero Sor también era responsable del internado, obligatorio en aquella época. ¿Y quién no ha tenido algún tipo de problema en la Residencia? Cuando se le hacía mención a Sor Josefina la estricta disciplina que imponía a las alumnas, ella decía, que lo hacía porque no solo se le confiaba su formación como profesionales,  sino como mujeres.

En fin, inculcó también un profundo sentido de la responsabilidad para el desarrollo de cualquier tipo de actuación.

Otra característica de Sor Josefina era su tenacidad. Cuando terminó su periodo de Jefe de Escuela se concentró en su trabajo como enfermera en las salas de cirugía del Hospital Clínico. No solo se puso al día en el trabajo de enfermería, sino en los últimos avances de cirugía, y no dudó en aprender alemán para poder hacer una estancia en Alemania. Su afán por aprender era constante y le duró toda su vida. Y además no dudaba en aprender de cualquiera.

Yo, personalmente, tengo constancia de ello y lo cuento como anécdota: Cuando se realizaba el Curso de Nivelación de los Estudios de ATS por los de Diplomados de Enfermería, yo era una de las Tutoras de ese Curso. Las tutorías se pasaban en el antiguo despacho de Secretaría de la Escuela. Un día yo estaba sentada en la mesa de Sor, en la silla de Sor, incluso conservaba el mismo cojín de Sor, y levanté la vista y vi a Sor Josefina esperando. Me dieron ganas de levantarme y cuadrarme delante de ella. Sin embargo, Sor se acercó, me saludó cariñosa y comenzó a preguntar las dudas que tenía sobre los cuadernillos a rellenar. Así de humilde era para adquirir conocimientos.

Responsabilidad, tenacidad, aprendizaje continuo, espíritu de superación… esas fueron las actitudes que inculcó a sus alumnas e inspiró a sus compañeros, nos sirvió para crecer como profesionales y como personas, y por eso le estaremos eternamente agradecidos.

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