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“Las puertas de la nueva ciudad se abren para ti”

Sor Josefa Hormigo Barberí

Falleció en Sevilla, el pasado día 26 de mayo de 2017.

En este tiempo Pascual en el que estamos viviendo la Resurrección de Cristo, nos reunimos en torno al Altar con la “esperanza” en Jesús: vida y Resurrección nuestra.

Sor Josefa nos convoca en esta mañana para, juntos, ofrecer su vida gastada en Dios y para Él. Su vida entregada al Señor sirviéndole en los empobrecidos, enfermos y ancianos, a los que sirvió con gran entrega y cuidados.

La enfermedad le obligó a una dependencia paulatina. Dependiente de una “silla de ruedas” ha pasado sus últimos 18 años. Años en los que ha sabido lo que es “depender” de otros. Ha vivido unida a la Cruz del Señor, en la seguridad de que con Él iba a resucitar. Convencida de que no hay “resurrección” sin cruz.

Hace unos días hablábamos sobre esto, después de unos días de Ejercicios Espirituales. Y tenía la satisfacción de que los vivió en plenitud. Estaba preparada para partir, era el momento en el que Dios la liberaba del dolor. “Levántate y anda”. Deja la silla, la grúa, y vente conmigo

“Yo me voy a prepararos sitio; donde Yo voy irás tú también, porque en la Casa de mi Padre hay muchas moradas”.

Amaba a su familia entrañablemente; ésta la ha acompañado asiduamente. Hermanas y sobrinos la han hecho participe de todos los acontecimientos familiares unidos en espíritu y detalles.

Sor Josefa, sabemos que estás gozando de la presencia de Dios para siempre. Estamos convencidas que desde el Cielo seguirás recordando a los tuyos y a la Comunidad.

Cada día, en el rezo del Rosario te unías a nuestra Virgen Milagrosa; Ella, junto a su Hijo te abrirán las puertas del Cielo. No olvides pedir para que tu “antorcha” la reciba otra persona, para que la luz “no se apague”.

Presenta al Señor las necesidades de la Compañía, la Provincia y sobre todo las de las personas que más lo precisen.

Agradecemos al personal que con tanto cariño la han cuidado, con sus servicios y detalles. Su paciencia y delicadeza para aliviarla, son para nosotras un apoyo esencial.

Gracias, Señor, porque hoy las “puertas de la nueva ciudad se abren para ti”  

Comunidad de la Residencia “La Milagrosa”

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