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Enseñanza

Re-creando el Encuentro de Titulares

Los días 11 y 12 de enero tuvo lugar el 7º ENCUENTRO de Hermanas que servimos en el campo de la Enseñanza. Este año lleva como título VIVIR AVANZANDO.

Comenzamos la jornada con una sencilla oración que nos invitaba a tener a Jesús como referente y guía de nuestra misión educativa.

A continuación, sor Mª del Carmen Polo, visitadora de nuestra Provincia, nos dirigió unas palabras en las que hacía referencia al título del Encuentro: Vivir avanzando, resaltando los dos verbos VIVIR Y AVANZAR, como acciones que nos impulsan al dinamismo, al crecimiento, al porvenir… en definitiva, verbos que nos hablan de energía. Nos animaba a seguir realizando con ilusión este servicio, convencida de que no son tiempos fáciles los que nos tocan vivir. No obstante, haciendo alusión a la 1ª Carta de Juan que se proclamaba en esos días: “Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo, es nuestra fe”, afirmaba con esperanza que a la Escuela Vicenciana no le falta fe, pero que hay que seguir fortaleciéndola. Concluyó sus palabras invitándonos a la confianza en el Señor, sabiendo que Él nos seguirá acompañando en la misión, animándonos a poner lo mejor de nuestras personas y nuestro carisma al servicio de la comunidad educativa y de la sociedad.

Seguidamente y después de una cálida y profunda presentación del ponente, tuvo lugar la primera conferencia de la jornada, de la mano de Emilio Díaz Muñoz. “La Comunidad de HC como gestoras de un Centro Educativo.”

Los peldaños claves de esta conferencia fueron los siguientes:

  • Apoyarse en las personas que van a poner en práctica sus sueños.
  • Estamos en obras-misión en las que debemos ver el rostro de Dios.
  • Seguir el Evangelio con un carácter profundo y humano.
  • Vivir en equilibrio, sin dejar de ser lo que somos: Hijas de la Caridad.

En definitiva, desarrollar el carisma de nuestra acción educativa asumiendo la parte de compromiso y de riesgo que trae consigo, similar a las tiendas de campañas, con un por qué y un para qué, convencidas de que hay que cuidar y regar cada día la misión, generando afecto, donde veamos el rostro de Dios, en cada profesor, al que tenemos que lograr que le “brillen los ojos”. Ese es el reto “hacer brillar los ojos”, siguiendo el Evangelio con un carácter profundo y humano.

Al comenzar la tarde, sor Mª Teresa Brull nos introdujo en el maravilloso mundo de “La Comunidad de Hijas de la Caridad, en un CEV, testimonio de un carisma”.

Como símbolo nos presentó un regalo y nos hizo caer en la cuenta de que no hay regalos sin tareas, invitándonos a ser la mejor versión de nosotras mismas. Nos habló de la importancia de la armonía de la Hija de la Caridad, manteniendo un equilibrio entre el ser, el hacer y el estar. Y nos lanzó la pregunta: Y tú, ¿cómo marcas la diferencia?

Pero, la gran novedad de su ponencia fue adentrarnos en el concepto de “Indagación Apreciativa” (IA). Es un proceso y una metodología que impulsa el cambio, incrementa las fortalezas y las convierte en hábitos, promueve el crecimiento, la ilusión y la motivación. Es una aproximación revolucionaria al cambio estratégico y crecimiento sostenible de las organizaciones. Se trata de descubrir y explorar para ver qué oportunidades tenemos. Hacerse preguntas y buscar nuevas posibilidades. En definitiva, el arte de descubrir no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver la tierra con nuevos ojos. Dejarnos impactar por la realidad.

Y, para esto tenemos un referente clave: JESÚS. Él curaba restaurando la dignidad, tocaba el corazón de las personas. Jesús se dejó impactar por la realidad. Sólo cuando logramos esto, es cuando podemos cambiar el contexto. San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, aprendieron de Jesús, porque tuvieron una mirada “apreciativa”, que los llevó a ver al pobre, con ojos nuevos. Ellos fueron capaces de soñar posibilidades, de descubrir capacidades, de mantener la fe en las personas. Diseñaron su hoja de ruta, se comprometieron y estimularon a otros a asumir compromisos.

A través de la profundidad de sus palabras sor Mª Teresa Brull nos invitaba a tomarnos en serio el carisma, a RE- LEER la historia, a comprenderla de otra manera, a RE- CORDARLA, es decir, a volver a pasarla por el corazón.

Nos hizo ver que somos transmisoras de un carisma y que eso implicaba oportunidad de re-novar, re-ciclar y sobre todo la fidelidad de RE-CREAR.

Somos constructoras del futuro, y nos toca hacerlo con las personas más frágiles, edificando el porvenir, haciendo con ellas camino hacia el Reino.

A través de preguntas, nos invitaba a reflexionar, en el ámbito concreto de la enseñanza, ¿nos dejamos afectar por las necesidades de nuestros alumnos, familias, entorno? ¿Nos dejamos impactar por la realidad?

Es una llamada de DESAFI(N)AR: DESAFIAR, los prejuicios, la impaciencia, el quedar bien, el querer tener razón, la queja, el “ir haciendo”, el siempre se ha hecho así… para decidirnos con confianza y fortaleza a AFINAR nuestro ser de Hijas de la Caridad, afianzando nuestra identidad, viviendo la vocación en clave de RE-NOVACIÓN.

En la mañana del domingo, sor Carmen Machado, Consejera de Enseñanza de nuestra Provincia, expuso con mucha sencillez y claridad el informe de todo lo realizado durante este año en el campo de la Enseñanza. Concluyó el encuentro con estas palabras:

“Cuando en el Equipo de Enseñanza pensamos en posibles temas para el Encuentro de este año, creímos oportuno las dos ponencias que ayer recibimos de la mano de Emilio Díaz y de Sor M Teresa Brull. Estamos desarrollando nuestra misión en Centros educativos y no precisamente o sólo como gestoras de los mismos desde cargos directivos  o insertas en ellos como profesionales del sector. No es ninguna novedad decir que para ser Titular y no me refiero sólo a la Hermana Sirviente, sino a todas las Hermanas que pertenecemos a una comunidad inserta en un colegio, no hacen falta Títulos. Basta con ser Hija de la Caridad capaces de “hacer brillar los ojos de las personas que conforman la Comunidad Educativa” como se nos decía ayer.

Sólo hace falta SER y ESTAR y HACER cuando se puede.

Pero SER y ESTAR desde nuestro Espíritu, el que marcan nuestras Constituciones.

  • Con humildad: la dirección o titularidad de un Centro nos da “autoridad”, pero como la que Jesús ejercía entre sus contemporáneos: para servir, sanar, mostrar el amor de Dios a los más pequeños.
  • Con sencillez: porque como San Vicente decía: “es nuestro Evangelio” o queremos que sea. Sencillez y cercanía en el trato, en las relaciones, sin protocolos. Sencillez en los espacios que ofrecemos.
  • Con caridad, amor, cordialidad, afecto, ternura y todos los valores que se derivan de esta virtud que llevamos en nuestro nombre “Hijas de la Caridad”. Ternura para llegar a los débiles y también a los más fuertes. Ternura que brote de nuestras entrañas de mujer para que puedan sentirse amados por Dios pero también por cada una de nosotras.

Necesitamos estar en los colegios, porque, como nos decía sor M. Teresa, “es en ellos donde se respeta, fomenta, refuerza y manifiesta la dignidad de las personas”. Por eso tenemos que estar ahí.

Ahora que finalizamos y puestas a seguir soñando, yo sueño con 34 colegios y 7 escuelas infantiles ilusionadas, innovadoras, en camino siempre hacia la mejora, al paso de la Providencia que nos abre a experiencias siempre nuevas y sin límites. Centros abiertos a experiencias evangelizadoras dentro y más allá de nuestras fronteras.

Deseo que todas RE-GRESEN  a sus comunidades en clave de RE”.

Finalmente, celebramos una preciosa Eucaristía, acción de gracias por excelencia. Es en ella, donde ponemos todos nuestros deseos e inquietudes, para que el Señor les dé crecimiento. Sólo nos queda agradecer a Dios tanto bien como nos hace.

Gracias, Señor, por poner en nuestro corazón:

  • La sonrisa de los alumnos/as que servimos cada día.
  • A las familias de nuestros alumnos/as, a aquellas que lo están pasando bien y también a aquellas que viven la desestructura, la incomprensión… porque nos dan la posibilidad de servirles con nuestra escucha, acogida…
  • El deseo de servir a los niños y niñas que presentan dificultades de aprendizaje, porque ellos nos ayudan a ejercer la paciencia, el amor…
  • A cada profesor, a cada profesora que comparte con nosotras la misión, porque nos enseñan a ver que “juntos es mejor”. Que la misión compartida es un regalo.
  • A nuestras comunidades que nos acompañan y por las que nos sentimos enviadas a servir.

Gracias, Señor, gracias por el don del AMOR, gracias por llenar nuestro corazón de gestos, personas, momentos y situaciones que nos invitan a FRANQUEAR LA PUERTA, IR HACIA Y sobre todo… ENCONTRARNOS con quiénes TÚ amas, en nuestro camino de cada día. De corazón y con el corazón GRACIAS, SEÑOR.

Equipo de Enseñanza

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