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Sexto día en el Campamento del centro Miguel Mañara

Porque TÚ te lo creíste…

Iniciamos la mañana con la lectura del cuento “La semilla que no quería crecer”. Hacemos una reflexión interior y compartimos con el grupo qué nos quiere decir el cuento. En general entendemos que todos somos semillas sembradas por un sembrador, que para nosotros es Dios Padre. Podemos permanecer ocultos, “bajo tierra” eternamente, siendo sufridores, víctimas de nosotros mismos. Pero también tenemos la opción de salir y crecer. Para ello hay superar los MIEDOS que nos bloquean y crean prejuicios difíciles de superar. Sólo con esfuerzo, cambio de actitud y voluntad, podremos superarlos.

Como conclusión, nos damos cuenta de que nuestros miedos son DESEOS insatisfechos. Les llamamos miedos porque de esa forma estamos justificados a la hora de intentar conseguirlos, sin embargo hemos tenido la experiencia de conocer que nuestros miedos “normalizados” enmascaran a los verdaderos miedos.

Después del descanso de media mañana volvemos con actitud valiente, sin miedos, con ganas de seguir profundizando en nuestras heridas y nuestras virtudes. Para ello visualizamos el cortometraje “El circo de la mariposa”. El gran valor de este cortometraje no está en los diálogos sino en sus silencios, en lo que callan los personajes. Unos silencios que son una invitación a la transformación de orugas en mariposas, de “monstruos” a personas admiradas, que para muchos son ejemplo y fuente de inspiración.

Con ese deseo nos despedimos descubriendo que las perlas son fruto del dolor que causa un grano de arena en una ostra. Ésta crea una sustancia “nacar” para paralizar ese dolor y convertirlo en belleza. “Una perla es una herida cubierta por el AMOR”.

Terminamos el taller todos de pie, abrazados y compartiendo lo que nos llevamos después del trabajo realizado durante toda la semana.

Después de la siesta, un chapuzón en la piscina para combatir el calor. Una tarde soleada que nos invita a acercarnos a la playa. El agua está en calma y transparente. Nos bañamos y disfrutamos de un relajante atardecer. Alguna medusa nos pone en alerta, pero lo que más nos llama la atención son los “volores”, esos peces-alados tan típicos de aquí, que planean por encima del agua metros y metros y metros… ¡magnífico espectáculo!

Regresamos de la playa; una ducha reparadora y a cenar. Disfrutamos de una sopa de picadillo y unos kebabs de cordero, ¡mmmm, todo buenísimo!

Y la fiesta continúa con Karaoke y baile. Unos divertidos y atrevidos cantantes nos animan a todos, acompañados por los mejores bailarines y risas, muchas risas para terminar la jornada. La media noche nos anuncia el merecido descanso, que mañana será otro día.

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