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Tenerife

Peregrinación a la Candelaria

El día 13 de Mayo fuimos de peregrinación a la Villa Mariana de Candelaria.

Fue un día muy importante ya que coincidió con el primer centenario de la Aparición de la Virgen de Fátima.

La celebración de la Santa Misa estuvo a cargo de D. Daniel, capellán del Hospital Universitario y párroco de la Salud, ya que nuestro consiliario ( Padre José Vega ) no podía asistir.

La homilía fue muy Vicenciana y enriqueció de forma extraordinaria nuestro espíritu. Se nos recordó que nuestra misión es ser mensajeros del Carisma, y debemos acercarnos al prójimo esté o no a nuestro lado. La celebración fue muy participativa: participaron representantes de todos los centros locales de la isla, y la Legión de María de La Laguna, en las lecturas, ofrendas y cantos.

Concluida la misa, cantamos “El trece de Mayo” y el himno a la Virgen de Candelaria, y visitamos seguidamente el camerino de nuestra Patrona.

Nos trasladamos en guagua a Tejina, disfrutando por el camino del paisaje de la vega lagunera. En el Centro Parroquial tuvimos un almuerzo-convivencia, donde compartimos comida, risas, vivencias….

El día lo terminamos en la Parroquia de San Bartolomé, donde la Hermana Delegada, Sor Amalia, nos habló sobre: ” La Virgen María en el corazón del Carisma Vicenciano”.

La Virgen María, según palabras de San Vicente, ha sido la que mejor ha comprendido las enseñanzas evangélicas y las hizo realidad en su vida.

Hizo hincapié en cómo San Vicente levanta los ojos a la Virgen para pedir espiritualidad cristiana y poder ponerla en práctica. También hizo referencia a las misiones, a las Hijas y Damas de la Caridad, a quienes presenta como modelos de las virtudes del Carisma, tanto las personales como las de servicio a los pobres.

Destacó que San Vicente cree y aconseja la fe en el misterio de la concepción inmaculada de la Virgen María. En su tiempo no era Dogma, pero dos siglos más tarde, la Virgen se aparece como:” María concebida sin pecado” en 1830. Doce años después aparece en Lourdes como ” La Inmaculada Concepción”. Después de otros doce años se declara el dogma.

El pueblo acaba llamándola Milagrosa por sus manifestaciones. Nos invita a que le pidamos las gracias que necesitemos. Ella las derrama sobre el mundo simbolizadas en los rayos extendidos. Siente pena que los rayos no brillen, y es porque no se le piden gracias.

Haciendo mención a la medalla, en el reverso está la “M” (María y Madre) y en el anverso la oración que nos regala: “Oh María sin pecado concebida….”. Terminamos cantando el Himno a la Virgen, y nos despedimos con la ilusión de poner en práctica las enseñanzas.

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