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Colegio Huerta de la Cruz

El papel de la mujer en la Ciencia

Durante el mes de febrero, ciudades y pueblos españoles se han llenado de actividades para conmemorar el  Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Con esta iniciativa se quiere visibilizar la labor científica de las mujeres y fomentar en las niñas la vocación por las Ciencias.

El Colegio Huerta de la Cruz participó en esta conmemoración con una actividad en la que profundizábamos en el “papel de la mujer en el mundo de las ciencias”, jornada que Naciones Unidas instauró en el año 2015 con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, además para lograr la igualdad de género e intentar reducir la brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Quizás, a lo largo de la historia, la mujer ha experimentado una cierta “invisibilidad” que en parte la ha distanciado de los ámbitos más influyentes de la sociedad y le ha obstaculizado el acceso a una formación y a toda clase de oportunidades. Aun a pesar de ello, muchas mujeres con su creatividad e ingenio, con su voluntad y esfuerzo, con su ímpetu… han contribuido a la construcción de una sociedad cada vez más desarrollada, más evolucionada, mejor…

Hoy podemos recordar a dos grandes mujeres:

– una de la Antigüedad, Hypatia de Alejandría, del siglo IV. Está considerada como  la primera mujer científica de la historia. En un tiempo en el que las mujeres no tenían acceso al saber, Hypatia consiguió abrirse camino en la ciencia y llegar a tener un gran reconocimiento público. Uno de sus pensamientos fue: “Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar”

– y Marie Curie, del siglo XIX, científica polaca que destacó en el campo de la radiactividad. La primera persona que recibió dos premios Nobel en distintas especialidades, Física y Química,  y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París. Importante es esta afirmación suya: “La ciencia es una de las partes más preciosas del patrimonio moral, así la ciencia está en la base de todo el progreso que aligera la carga de la vida y disminuye su sufrimiento”

Y haciendo vida estas dos ideas, en la unión del desarrollo del pensamiento y la ciencia, nos acompañaban:

– Dña. Ana Villaescusa, bióloga, Presidenta de Diverciencias y antigua profesora del Colegio

– Dña. Pilar Álvarez, profesora de matemáticas de la Universidad de Cádiz y antigua alumna del Colegio;

– Dña Marta Alba, que ejerce como médico en el Servicio Andaluz de Salud y antigua alumna del Colegio

– Dña Mª Carmen Asencio, ingeniera y profesora del Centro

– Dña Pilar Orozco, bióloga, doctora en Química y profesora del Centro.

Después de ver varios videos motivadores, alusivos al tema y de leer un breve pero enérgico manifiesto, cada una de las participantes, desde su compartir sencillo y cercano, fueron exponiendo su experiencia en el apasionante y complejo mundo de la ciencia: algunas en su proceso de formación, sobre todo en la Universidad, encontraron no pocas dificultades por el simple hecho de ser mujer, frente a sus compañeros, la mayoría, varones. Otras no tuvieron las mismas oportunidades que sus compañeros en el desempeño de algún cargo de responsabilidad… Pero todas coincidían en que con esfuerzo, constancia, ilusión todo es posible teniendo clara la meta a alcanzar.

A continuación, en la mesa redonda, surgían dudas y preguntas por parte de los alumnos asistentes a la actividad, por ejemplo, muchos se cuestionaban sobre la facilidad o dificultad de la conciliación entre lo personal, familiar y profesional; otros preguntaban en qué ámbitos científicos se haría más necesaria la presencia femenina…

Cerrábamos el acto dando las gracias a las personas que nos han acompañado y aportado su experiencia, y recordando lo que también el Papa Francisco nos dijo en uno de sus mensajes: “La mujer es la que trae la armonía, nos enseña a valorar, a amar con ternura, y hace que el mundo sea una cosa hermosa”

Somos conscientes y tenemos la certeza de que todos, mujeres y hombres, estamos llamados a seguir construyendo la sociedad del presente y del futuro, desde la unión, porque precisamente Dios nos hizo así: llamados a la complementación.

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