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Nos unimos a la celebración del Día de los Derechos Humanos

La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 10 de diciembre como el Día de los Derechos Humanos. Ese día, en 1948, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Provincia España-Sur de las Hijas de la Caridad se une a este día de celebración y reivindicación. 

Os dejamos algunas de los textos que nos deja la Iglesia sobre los Derechos Humanos:

«En toda convivencia humana bien ordenada y provechosa hay que establecer como fundamento el principio de que todo hombre es persona, esto es, naturaleza dotada de inteligencia y de libre albedrío, y que, por tanto, el hombre tiene por sí mismo derechos y deberes, que dimanan inmediatamente y al mismo tiempo de su propia naturaleza. Estos derechos y deberes son, por ello, universales e inviolables y no pueden renunciarse por ningún concepto» (Pacem in Terris 9).

«En la época actual se considera que el bien común consiste principalmente en la defensa de los derechos y deberes de la persona humana. De aquí que la misión principal de los hombres de gobierno deba tender a dos cosas: de un lado, reconocer, respetar, armonizar, tutelar y promover tales derechos; de otro, facilitar a cada ciudadano el cumplimiento de sus respectivos deberes. Tutelar el campo intangible de los derechos de la persona humana y hacerle llevadero el cumplimiento de sus deberes debe ser oficio esencial de todo ser público» (Pacem in Terris 60).

Como vicencianos estamos llamados a defender y exigir el cumplimiento de los Derechos Humanos. 

Los representantes de la Familia Vicencian ante las Naciones Unidas en Ginebra (Compañía de las Hijas de la Caridad y la Sociedad de San Vicente de Paúl) participaron en la 34ª sesión del Consejo para los Derechos Humanos en marzo de 2017.

Recordemos que mediante su acción, la Familia Vicenciana se esfuerza por responder a varios objetivos comunes con los de las Naciones Unidas: erradicar la pobreza en el mundo, preservar la dignidad de las personas que sufren, promover la paz y la justicia en el mundo y, finalmente, hacer oír la voz de los pobres a nivel internacional. A través de esta presencia dentro de las Naciones Unidas, la Familia Vicenciana intenta alcanzar esto objetivos.

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