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Modelo de atención centrada en la persona

La atención centrada en la persona. ¿En qué consiste?

Teresa Martínez Rodríguez, Psicóloga Gerontóloga.

Hace unos días, interesadísima por este tema y leyendo en Internet, me encuentro con este artículo, con cuadernillos incluidos. Quedé ilusionadísima y con deseos de compartirlos, trabajarlos y comenzar a vivirlos en nuestro sector.

Me sentí llamada a invitarte a ti, a que entres en la página y puedas animar a otros a ir empapándonos de todo ésto y seguir creciendo ¿TE ATREVES?

Sólo unas pequeñas pinceladas.

En estos últimos años se aprecia en el sector de servicios de atención a personas mayores un interés creciente por la Atención Centrada en la Persona (ACP).

Aunque la ACP es ya, desde hace varias décadas, un enfoque internacionalmente reconocido como uno de los ejes que deben estar presentes en una atención de calidad, no siempre queda claro lo que significa e implica en cuanto al concepto y organización de la atención.

Se destaca la idea de que la atención centrada en la persona es un modelo profesionalizado, que busca cuidar apoyando que las personas puedan seguir teniendo control en su entorno, en sus cuidados y en su vida cotidiana, desarrollando sus capacidades y sintiéndose bien. Un modelo profesionalizado que busca aumentar la calidad de la atención desde dimensiones relacionadas con la calidad de vida.

En coherencia a esta visión, la ACP orienta hacia una buena praxis donde los y las profesionales de atención directa, además de proteger a las personas y atender sus necesidades diversas, se convierten en “empoderadores” de las personas usuarias. Los y las profesionales se relacionan desde el conocimiento de las historias de vida y desde la escucha, buscando oportunidades y apoyos para que cada persona usuaria pueda desarrollar sus capacidades, tener control sobre su vida cotidiana y, en consecuencia, sentirse mejor. Una buena praxis profesional donde el entorno y la provisión de apoyos ejercen un papel primordial. Los entornos hogareños y accesibles, las actividades significativas, las relaciones familiares y sociales, la cercanía a la comunidad y la flexibilidad organizativa se convierten, desde enfoque, en elementos imprescindibles.

Los principios que habitualmente definen la atención gerontológica: personalización, integralidad, promoción de la autonomía y la independencia, participación, bienestar subjetivo, privacidad, integración social, continuidad, entre otros, son habitualmente enunciados y aceptados. Sin embargo, la concreción de ellos en el día a día de los servicios y centros, muchas veces sujetos a numerosas normas organizativas, condiciones laborales y rutinas asistenciales, queda pendiente o se tropieza con importantes dificultades.

Optar por un modelo de atención centrada en la persona demanda una nueva concepción de los papeles y relaciones de quienes tomamos parte en el proceso de atención (personas usuarias, familias y profesionales, fundamentalmente). También exige metodologías de intervención acordes a estas nuevas miradas y la revisión y ajuste de algunos sistemas organizativos.

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