Atar

Atar (en árabe: أطار) es una ciudad del noroeste de Mauritania, capital de la región de Adrar y el principal asentamiento de la meseta de Adrar.

La Iglesia es muy conocía y apreciada por los mauritanos gracias a la presencia de misioneros que llegaron antes de la creación de la diócesis de Mauritania en 1961.

Las Hijas de la Caridad llegamos a Atar en 1995, para dar  respuesta a la llamada de la Iglesia y de los pobres.

Es una comunidad internacional  formada por dos hermanas vietnamitas y una española.

La Sanidad: Centro de recuperación y de educación nutricional

El centro de recuperación nutricional tiene como fin la erradicación de la malnutrición, una plaga endémica en este país del desierto.

El objetivo es luchar y educar a las madres para que se hagan cargo de la salud integral del niño a través de un protocolo de la UNICEF

Este centro al igual que los demás, pertenece al Ministerio de la Salud, pero nosotras tenemos el privilegio de ocuparnos en todo lo que concierne al cuidado de los niños malnutridos, sus consecuencias y problemas.

La Educación: Centro escolar para  niños con discapacidad

Fue creado por las Hijas de la Caridad en 2015 en colaboración con la Coordinación  regional de personas con discapacidad.

Este centro escolar se abrió para dar respuesta a niños que por tener alguna discapacidad física o psíquica no habían podido ir a la escuela.

En la actualidad el centro cuenta 27 niños de entre 6 a 20 años.

La Formación

  • En respuesta a una petición de una guardería del Ministerio, nos encargamos de la formación de los educadores de dicha guardería.
  • Dos veces en semana la comunidad acoge a niños del barrio y de los alrededores para enseñarles francés, y para educarlos en valores por medio de juegos didácticos y del deporte

Ayuda social

El servicio a domicilio es el primer paso para ir a la periferia.

Por medio de este servicio, la comunidad descubre las verdaderas miserias ignoradas y escondidas de nuestro alrededor.

Por medio de contactos puntuales (en sus casas) y en el centro de nutrición, nos encargamos de acogerlos, escucharlos y enseñarles, para que puedan ocuparse de su propia dignidad.

El servicio en la prisión.

Una de nuestras prioridades en nuestro servicio a los pobres es la Prisión.

La mayoría de las personas que están en prisión son muy jóvenes.

A pesar de la disciplina que hay en la prisión, nosotras tenemos libertad para poder aliviar  y asistir a estas personas pudiéndoles llevar un poco de esperanza y de paz.

Cada semana les preparamos una comida abundante y variada, sobre todo para aquellos que viven lejos de sus familias.

En el corazón de María, Nuestra Señora de Mauritana,  ponemos todo el sufrimiento de los pobres, para que ella los consuele, proteja y acompañe por los caminos de la verdad, la justicia y la paz.

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