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25 Aniversario de la Promoción 1977. Colegio San Vicente de Paúl. Cádiz

“Lo que la falda de cuadros unió, que no lo separe la distancia”

Muy buenas tardes a todos: profesoras, profesores, madres y padres de familia del AMPA, compañeras de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Vicente de Paúl y compañeros de promoción.

Como tenemos la suerte de vivir en el siglo XXI y poder aprovecharnos de las nuevas tecnologías, nos hemos atrevido a hacer un discurso colectivo con aportaciones específicas para el evento que nos reúne, y otras recopiladas, tras un duro trabajo de largas conversaciones de whatsapp… A ver qué tal sale el invento. 

Tras 25 años o más que podemos llevar sin vernos, muchos de los presentes, (algunos tenemos la suerte de coincidir a menudo o no tan a menudo) hemos sido convocados para un acto de celebración en el que todos nos sentimos unidos por un elemento en común y es haber pasado por el Colegio San Vicente de Paúl.

“Pasado” no es quizás la palabra más apropiada para definir este hecho, se nos pueden ocurrir términos como vivido, disfrutado, convivido, compartido, divertido e incluso llorado (que ahora, con esto de la inteligencia emocional se ha descubierto que es muy necesario…) Estas sensaciones se parecen más a lo que sentimos  los aquí presentes  y muchos compañeros que no han podido asistir por cuestiones laborales, de organización familiar, logística…pero nos consta que les hubiera gustado compartir este momento con todos nosotros. 

A continuación, os vamos a leer parte de los bonitos testimonios que algunas compañeras nos han enviado, con los que más de una se sentirá identificada:

“Recuerdo bien mi primer día de cole. Tenía 3 años y una ansiedad enorme por lo desconocido. Me daba miedo no gustar a mis compañeras, no saber hacer nuevas amigas o que me tocara una “seño” malaje que sólo supiera reñir. Qué ilusa. Desde el primer momento, me sentí acogida tanto por mis profesoras como por mis compañeras. 

Los años se llenaron de anécdotas y de risas. Nos enseñasteis cada lección con cariño, dedicación y paciencia. A pesar de nuestras diferencias, aprendimos a convivir y formar una gran familia, a ser una piña, a defender a la más débil y a superar nuestras debilidades. A ayudarnos a ser mujeres cultas, valientes y luchadoras”.

“Fueron muchos los momentos… miedos superados, bocadillos compartidos, recreos escondidos, risas cómplices, cumpleaños felices, y muchos recuerdos más, todos ellos  inolvidables que me han acompañado hasta ser la mujer que soy hoy en día”

“Cómo resumir en unas líneas tantos años de vivencias y tantas cosas aprendidas, imposible. Aquellos maravillosos años no están vivos en mis recuerdos sino en mí misma… En todo lo que soy. Por ello, solo tengo palabras de agradecimiento para todos, alumnos y profesores, por haber iniciado el camino que me ha llevado hasta donde estoy y aunque muchos sueños de los de entonces quedaran ahora sin cumplir, en realidad no importa. Yo siempre llevaré a mi Cole y a mis monjitas, porque sí, os considero míos, muy dentro.”

“Hemos aprendido de todo, incluso a aunar deporte y clases en uno; alguna que otra vez pudimos comprobar la agilidad de un profe que estando escribiendo en la pizarra se ha girado y lanzado el borrador con tanta precisión, que caía a una velocidad adecuada, en las manos… de alguna, y así comprobábamos nuestros propios reflejos. Pensaban en todo!!

O cuando se han preocupado hasta en lo más mínimo por todas, teniendo paciencia hasta para enseñarnos a atarnos los cordones! Hoy día a muchas se nos siguen desatando, pero la intención es lo que cuenta…!!

Bromas aparte: Creo que pertenecer a este Colegio, con unos profesores que han demostrado tener tanta perseverancia, que nos han tratado con tanto cariño, inculcado valores desde el principio,… han hecho que hoy, 25 años después,¡ que se dice pronto…! estemos de vuelta todos nosotros, reviviendo y recordando anécdotas!” La persona que nos contó esto, chivó que vino porque no había examen.

En estos años de Colegio, aprendimos a crear, a trabajar en equipo. Adquirimos conciencia social, aprendimos valores e incluso a superar nuestra vergüenza (quien superó la exhibición de algunas coreografías y modelitos que lucimos en nuestras Fiestas de la Hucha, poco ha de temer a cualquier otra exposición pública). Cantamos, inventamos y representamos teatros, agrupaciones de carnaval, hicimos hasta una campaña electoral en la que la alcaldesa fue galardonada con una magnífica banda de papel higiénico; inventamos canciones, algunas de despedida ¿Quién no se acuerda de ese lacrimógeno día en el que juntas lloramos al son del Aleluya por la partida de la“Amiga Pilar” (Pila Ruiz Rico Alcaide). 

La educación física también formó parte de nuestro desarrollo educativo, aunque corriéramos más para ser las primeras en ponernos el chándal, que haciendo el test de Cooper alrededor de la pista… 

No podemos dejar atrás algunos casos paranormales que afectaron a nuestra promoción, como la goma voladora, que nos hizo venir dos tardes seguidas y que, por supuesto, nadie había lanzado; o cuando poco a poco fueron apareciendo niñas con el pelo naranja y ,como era de esperar, ninguna de las afectadas se había echado agua oxigenada…

¡Cuánto nos gustaban las excursiones! Ese Tempul, el Santuario de la Oliva, El Pinar de la Puntilla… nos lo conocíamos como la palma de nuestra mano. Una vez que nos dejaron comprar helados, a una se le ocurrió comprar un “Sandi Pop” que tenía una pinta magnífica y todas fuimos detrás, acabaron todos los sandipop en un bidón de basura. Y… ¡¡¡cuando nos soltaron en Sevilla en el Corte Inglés!!! Nosotras, que no habíamos ido más allá de Galerías Preciados… Disfrutamos hasta dando de comer a las palomas. Hoy en día, ni aunque me paguen me coloco debajo de una bandada de palomas, aunque sean de las blancas, blancas…

Un acontecimiento que recordamos con mucho cariño, es la Tómbola Misionera, en la que nuestra querida Sor Ana María Trigueros se dejaba hasta el último aliento, y nos contagiaba esa energía para implicarnos y trabajar desinteresadamente por los más necesitados.

Esa Medalla Milagrosa, que cada 27 de Noviembre recibíamos como regalo, ¡Qué contentas nos pusimos el año en que en lugar de “plata” nos dieron las medallas de “oro”, aunque mucho más pequeñitas… que todo hay que decirlo…

Cada año celebrábamos la Semana Cultural Vicenciana, en la que se organizaban actos culturales, conferencias, los famosos bailes de Petrichi, competiciones de baloncesto con sus piques (sanos, por supuesto…) con La Palma y San Martín, que eran como nosotros, pero de la Viña y el Pópulo, de Cádiz, Cádiz. 

Recordamos con más ternura los primeros años, pero ¡qué difícil tuvo que ser manejarnos en la adolescencia! Tuvimos que adaptarnos a nuevos métodos de enseñanza, a profesores que nos querían dar más autonomía, a nuevos horarios y a estudiar tela… Edad en la que parte de nuestras compis se fueron y otros muchos llegaron y se incorporaron a nuestras vidas. Todo vuelve a encajar y, gracias a las asignaturas optativas nos encontramos dos mundos totalmente desconocidos A y B, hasta la fecha apenas conocido para nosotras. Entran los chicos y, en COU…¡¡¡podemos hasta salir a la calle en los recreos!!!! Ya sí que somos mayores de verdad.

En BUP, aunque con exigencia, también nos trataron con igual cariño. 

Carmen trataba de enfadarse con nosotras pero sus amenazas quedaban en: “Os voy a pegar un grito que os voy a dejar como chinchetas en la pared”. Y cuando se casó, intentábamos enredar para que nos enseñara el álbum de fotos de la boda y del viaje de novios.

Sor Pasión que sabe latín un montó, no nos dejaba pasar una. Declinabas sí o sí:  exigente y comprometida, siempre desde el cariño.

Una de las cosas que más ilusión nos podía hacer, era intuir un amago de sonrisa en el rostro de Don Miguel, y esos mensajes motivadores de Don Fernando en los exámenes de Matemáticas.

Sin Sor Rosa María no nos hubiéramos acercado con tanta familiaridad al Poema del Mío Cid, al Quijote, ni a otros muchos entresijos lingüísticos y literarios, al menos los que nos íbamos para ciencias. A alguna de nosotras, que conste que en el trabajo nos ponen a revisar textos por “haber estudiado en Colegio de monjas”

Ese BUP y COU que al poco se extinguirían y marcaron toda una generación.

Volviendo al resultado de nuestra ardua labor de “crowdfunding” de ideas para día tan señalado, tenemos que felicitarnos porque ¡Nos ha dado hasta para recopilar lemas!

“Lo que la falda de cuadros unió, que no lo separe la distancia”

“Después de momentos magníficos… sólo quedan recuerdos inolvidables“

“Con el 77, nadie se mete”

 “Flipo con los bocatas de la MIPO”

“Sudán, Jartum”. “CUIDADO, ATENCIÓN Y PELIGRO”

 “Somos una piña ¡¡¡No os separéis, Piñones!!!! (aunque en esta ocasión el lema terminó como el Rosario de la Aurora).

Para ir terminando, que ya debemos dejar que el acto siga su curso, queremos acordarnos de un modo especial de los que ya no están y dejaron huella en nosotros; no los nombraremos a todos pero sí a alguno de ellos: 

Sor Feli, que aparte de excelente cuidadora y compañera en la vida pre-escolar, formó parte importante de la vida de alguna de nosotras; la Señorita Antoñita, siempre de buen humor y transmisora de su cariño, con la brasa que teníamos que dar con esas edades, 

Sor Ana María Revuelta, a la que todas buscábamos cuando nos caíamos en ese patio lleno de gravilla, porque era la que nos ponía el apósito más grande y esos polvitos amarillos que aún no me he enterado de qué eran ; 

Sor Matilde, que además de la importante labor educadora, hizo que más de una orientara su carrera profesional hacia la química, y ¡nos preparó tan bien a los que hicimos carrera de ciencias!

Salvador, que con su energía nos dejaba atónitas en sus clases de historia y filosofía, 

Ante todo esto, sólo podemos concluir con un enorme GRACIAS:

Gracias, por formarnos, por amueblarnos la cabeza, por enseñarnos valores y por regalarnos tan buenos momentos.

Gracias, por vuestra humanidad, por vuestra gran labor social y por vuestro ejemplo. 

Gracias, a nuestros padres, que nos han acompañado a lo largo de nuestra etapa educativa y nos siguen acompañando en nuestra etapa actual de educadores.

Gracias, al AMPA y a la AAA de San Vicente de Paúl por habernos brindado este día en el que compartiremos risas y recuerdos en un escenario que significa tanto para nosotros.

Gracias a la labor de la que fue la Asociación de Padres en aquellos años José Domingo Cejas, María Dolores Sánchez-Gey, Conchita Rial, Concha Carreras, Ángel Tabernero, Nieves Barreiro… entre muchos otros.

Gracias, de corazón por todo lo que esos años nos dieron y, gracias a todos vosotros por haber ayudado que nuestra vida sea más sincera, divertida e inocente.

Un abrazo muy fuerte a todos y todas las presentes. Esperamos mantener el contacto, al menos otros 25 años más, y a los que hoy no nos pueden acompañar, a todos ellos… un beso enorme.

                                    Cádiz, febrero 2019

Recuerdos y sentimientos Promoción del 77. 25 Aniversario.

 

¡¡GRACIAS!!
 Gracias al Colegio San Vicente de Paúl, por habernos hecho pasar parte de los mejores años de nuestra vida!

 Gracias a todos los profesores, por habernos enseñado tanto durante esa andadura.

 Gracias a nuestros padres, por depositar su confianza en este Colegio para que nos hicieran crecer.

 Gracias a la Asociación de Antiguos Alumnos, por haber hecho posible este reencuentro entre grandes amigas, que aun sin vernos algunas durante años, han hecho realidad un sueño.

 Gracias a vosotras, AMIGAS, por haberme hecho tan feliz ese día, en el que reviví el pasado como si fuera el presente! Veros de nuevo ha sido una gran terapia, que a todas nos vino muy bien!

 Un recuerdo muy especial a las que, por circunstancias, no han podido acudir al acto, aunque os aseguro que también estabais presentes.

 No quiero terminar sin agradecer a los profesores que asistieron, porque nos alegró teneros a nuestro lado ese día tan especial. Un agradecimiento en particular, a nuestras monjitas, que aunque la salud ha hecho mella, ahí estuvieron. Y sobre todo, a nuestra AMIGA Sor Ana, que aunque no la reconocimos al principio, creo que es la que más ha influenciado en nuestra vida, o por lo menos a mí sí.

 Creo que pertenecer a este Colegio, nos ha hecho, en parte, ser como somos!! Llevamos con nosotras esa marca, que no en todos está presente.

 Espero que continuemos viéndonos en más ocasiones, porque no me gustaría perder lo que tenemos. No esperemos 25 (ó 24) años más!!

 Os quiero!!!

IRENE MARTÍNEZ MONTERO.

Era una niña muy inquieta, muy nerviosa, distraída, siempre divagando por mi mundo… Esto me llevó a estudiar parte de la EGB en un pupitre sola, sin olvidar las largas tutorías de Sor Ana María Trigueros con mi madre diciendo aquello de “Va bien pero necesita mejorar”.

Hoy lo pienso y, lejos de suponer un trauma, estoy gratamente agradecida, porque cuando pienso en aquella época y en San Vicente de Paúl, me vienen a la mente palabras como “Respeto”, “Educación”, “Valores”, “Compartir”, “Fe”, “Esperanza”… Qué palabras tan hermosas y tan difíciles de pronunciar hoy día. 

Corren tiempos difíciles, donde todo se permite, donde no se ponen límites, donde  la indiferencia y el individualismo están de moda, donde la falta de control con las nuevas tecnologías están mermando la calidez humana… Por eso siento tanta nostalgia por aquellos años donde cualquier canción que se aprendía era una ilusión, donde las fiestas de la Hucha, de fin de curso, eran fiestas llenas de ilusión, donde rezar cada mañana la oración era una ilusión… Porque la ilusión hay que trabajarla y eso es lo que seguís haciendo y os distingue: hacer de todo ello algo atemporal, sentar firmemente las bases de lo que nos enseñasteis generación tras generación, para hacer de los niños de hoy adultos formados como nosotras… Sin olvidar un rasgo distintivo que nos diferencia de los niños de hoy: nuestras queridas cicatrices de los recreos en rodillas y codos por las caídas contra la gravilla. Hasta de eso estamos orgullosas.

Por esto y por muchas cosas más: GRACIAS. 

CECILIA POSADA

En mi caso, y  el día anterior había sido duro y tenía los nervios a flor de piel, así que todo fue más emotivo aún si cabe. La primera lagrimilla se me escapó al ver a Sor Ana María; me costó reconocerla, la verdad, pero al hacerlo me transporté. También sentí mucha emoción al ver nuestra clase de 3º,  la que estaba junto a la Capilla, no sé por qué,  pero así fue. 

En general lo vi todo más pequeño, las escaleras se me antojaron más estrechas, la Capilla también, el escenario del salón de actos. Me imagino que de pequeña lo veía todo más grande al ser yo más renacuaja. 

Llegué de las primeras y, a medida que ibais entrando por la puerta me embargaba la emoción; era una mezcla de alegría y nerviosismo.  Me sentí super a gusto, como en casa, como siempre; me reí a carcajadas y todo del diez. Solo un pero: me gustaba más nuestro patio con ese suelo de gravilla y los arco iris para colgarse en plan murciélago; será que me gusta vivir al límite.

 Bueno, chicas, a ver si repetimos por nuestra cuenta. 

VANESSA VALDÉS QUIÑONES

Qué emoción! Después de tantos años….. ¡vuelvo al colegio! Esa emoción me acompañó desde el primer momento que entré por portería (como antes llamábamos a ese lugar) Ahí estaban algunas de mis compañeras, muchas de ellas amigas desde pequeñas y otras muchas a las que llevaba muchos años sin ver. 

Nos dirigimos a la Capilla, para mí el momento más bonito, volver a entrar después de 24 años, como si no hubiera pasado el tiempo: profesores, Hijas de la Caridad, compañeras… todos dando gracias a Dios por permitirnos reunirnos después de tanto tiempo. Le siguió una visita a las clases y un bonito recuerdo en el salón de actos. Para terminar un ratito de convivencia con muchos recuerdos, risas y fotitos para no olvidar. 

Muchísimas gracias a la Asociación de Antiguas Alumnas y al AMPA  del Colegio por tan maravillosa organización. Así como a los profesores, Hermanas y compañeras que asistieron para hacer de ese momento un bonito recuerdo que nos acompañe en los próximos 24 años.

MAYTE SANTANA GIL

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