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Acción Social

Jornada sobre la Esperanza

El pasado 22 de octubre tuvo lugar en la Casa Provincial, Sevilla una Jornada de formación. Se  expuso el tema que todas las Casas y Proyectos de Hijas de la Caridad vamos a trabajar durante el curso 2018/19, “LA ESPERANZA”.

Sor Magdalena Herrera (Consejera de Obras Sociales de Hijas de la Caridad), nos da cariñosamente la bienvenida y hace la presentación de la persona que nos dará la formación durante todo el día, José Luis.

Comenzamos la mañana con la oración, una canción de Rosana Arbelo, “Llegaremos a tiempo”, de la que hacemos eco y disfrutamos de los momentos de silencio.

Se abre la Jornada con pinceladas de algunos conceptos. José Luis nos trasmite lo importante que es tomar conciencia de lo que significa cada uno de ellos y nos hace participar para aclarar las dudas y las confusiones que se dan entre ellos; los conceptos que tratamos son: ILUSIÓN, EXPECTATIVAS, FE, SUEÑOS, UTOPÍA Y ESPERANZA.

Destacamos algunas de las aclaraciones que se han compartido mientras lo hemos ido desmenuzando:

“No hay Fe sin Esperanza”

“La Esperanza nos ayuda a caminar”

“La Fe está en el corazón”

“La Fe es ahora”

Cuando llegamos a la Esperanza nos detenemos un poco más; tomamos conciencia. Para cada persona, desde el lugar que ocupa en cada proyecto, lo importante que es tener “Esperanza”, creer que nuestros deseos se harán realidad, pero siempre con un esfuerzo y trabajo que nos ayuden a conseguirlo. La Esperanza está basada en el futuro pero no podemos rechazar el presente, y hay que disfrutar del camino que tenemos que hacer. Aceptar los miedos y combatirlos, ya que el miedo nos bloquea y nos puede ralentizar el  proceso e incluso acabar con nuestras Esperanzas.

Estas ideas, valores, son los que tenemos que trasmitir a las personas a las que atendemos diariamente en nuestras Casas, darles Esperanza, mientras haya Vida hay Esperanzas.

La tarde comenzó con una dinámica antes de entrar al salón. Consistía en que una persona hacia un recorrido con los ojos tapados y el resto del grupo la esperaba al final del camino.  Participaron varias personas, y todas ellas coincidían en el miedo que les daba comenzar el camino, sobre todo miedo a caerse, a tropezarse, a no saber cuándo llegaban al final, y lo bien que se sentían cuando el grupo les cogía y los recibía con un abrazo lleno de alegría. Así es la Esperanza.

En la segunda parte de la Jornada, vimos un trozo de la película “La Misión”, concretamente el trozo en el que el Jesuita es llamado por su superior para que vaya a ver a una persona que está encarcelada, se condena él mismo sin comer ni beber tras haber matado a su hermano en un duelo (práctica de la época totalmente legalizada), era cazador de indios guaraníes para comercializar con ellos como esclavos. Se sentía completamente hundido y sin salida, no se perdonaba lo que había hecho. El jesuita, lo primero que hace es ofrecerle comida, intenta cubrir sus necesidades básicas, pero no quiere nada.

Vamos desmenuzando cada detalle de esta secuencia y hacemos un paralelismo con la realidad que vivimos.

El jesuita lo pone al límite para que tome una decisión, o muere o vive, pero no puede seguir estancado en esa situación, los problemas hay que enfrentarlos. Le insiste en que tiene libertad para elegir la penitencia, y el cazador de esclavos acepta haciéndole una pregunta “¿Tú estás dispuesto a verme fracasar?”.  Esta pregunta es clave. Nosotros solo somos acompañantes en el camino que cada uno elige, no podemos imponer nuestras ideas, y ayudar a las personas que se encuentran en nuestras Casas si ellos mismos no quieren. El camino lo realizan ellos, y así lo podemos ver en la película, cuando el Jesuita y todo el equipo inician un proceso de acompañamiento en la penitencia que él mismo se pone, llegar a la tribu de los Guaraníes, después de muchas dificultades que tiene que superar llevando consigo toda la carga de lo que había sido su vida: las armaduras y la espada con la que mató a su hermano. Una vez que llega a la meta, son los guaraníes quienes le perdonan; entonces él se siente perdonado.

El proceso de acompañamiento es duro, pero no podemos adelantarles el camino, cada persona tiene su ritmo y hay que respetarlos, y nosotros solo acompañamos, estamos para lo que necesiten, pero tenemos que ser muy prudentes y respetar sus decisiones si no quieren nuestra ayuda. Lo importante es llegar y nosotros, como acompañantes, estaremos el tiempo que haga falta, sin perder la Esperanza de que lo conseguirán.  El acompañante necesita estar cargado de humildad, sin ser protagonista en la vida del otro y sobre todo, creer en el otro.

Después de la película trabajamos por parejas y reflexionamos sobre los momentos malos que hemos vivido y cómo los hemos superado, quiénes han estado con nosotros y quién nos devolvió la esperanza.

La tarde llega a  su final con algunos ejercicios y dinámicas que vamos trabajando en grupo y compartimos con el resto de los participantes abiertamente.

Para terminar, José Luis nos hace una metáfora de la Esperanza con la actividad del Laberinto. Nos trasmite cómo nos conecta con la búsqueda que da sentido a nuestras vidas y sus dificultades. Es un proceso de concentración, prestando atención de los mil caminos, sensaciones, emociones, ideas y otras distracciones.

Durante toda la Jornada se ha hablado del Amor. El Amor tiene que estar presente en cada una de nuestras acciones, en cada una de nuestras actitudes; el Amor es el motor que nos mueve hacia la Esperanza.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Hacemos un alto en el camino para tomar conciencia de lo que hacemos y a dónde queremos ir, con Esperanza, Fe y Valentía para cumplir nuestros sueños.

Una participante de la Jornada

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