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Descanse en Paz

Homenaje a Sor Sofía Sánchez

Porque eres tan distinta de las demás,
porque siempre sonríes cuando te das,
porque estás queriendo siempre,
no te cansas jamás,
porque se hará un vacío
nunca lleno si te vas.

Por todo eso, y tal como soy
para darte las gracias te canto hoy
y pido que me ayudes a responder
a parecerme a ti.

Dame tu fuerza y tu libertad
tu confianza en Dios, tu fidelidad,
y quizás como Tú llegue a ser feliz
a decir que sí.


La letra de esta bonita canción dedicada la Virgen, que tanto cantamos contigo, Sor Sofía, en mil y un ensayos, misas, celebraciones y colonias, no podía definirte mejor.
Eras distinta. No te parecías a ninguna de las otras Hermanas o profesoras. Tenías carácter. Dejabas huella. Una mezcla de genio y ternura que conquistaba a todo el que te conocía. 
Siempre sonreías, estabas llena de vitalidad y energía, especialmente cuando te dabas a los demás. No te cansabas jamás, era muy difícil seguirte el ritmo si se trataba de ayudar al que más lo necesitaba. Gracias a ti, descubrimos que no todas las familias tienen un techo digno bajo el que vivir pero que incluso un grupo de adolescentes locuelas puede hacer mucho por ellos con muy poco o que dedicar días de nuestro descanso a hacer felices a niños que de otro modo no tendrían vacaciones, no era un esfuerzo sino un regalo.
Y efectivamente, ahora que te has ido, se ha hecho un vacío muy difícil de llenar. Por eso, en estos momentos, tal como somos, tan diferentes unas de otras, con nuestras virtudes y defectos, solo podemos dedicarte estas palabras para darte las gracias. Por todo. Por tanto.
Ojalá tuviéramos tu fuerza y tu libertad, tu confianza en Dios, tu fidelidad. Ojalá, como tú, seamos siempre felices diciendo sí al compromiso, al esfuerzo, al amor. 
Nunca te olvidaremos. Te queremos mucho.

Nuria Lupiáñez García

Hoy ha sido un día muy triste. Se ha ido de esta vida una gran mujer, una persona muy importante en mi vida.

Sor Sofía Sánchez Carrillo: magnífica profesora de lengua y literatura; espectacular tocando todos los instrumentos (le venía de familia). Pero si tuviera que destacar algo de ella, sería SU ALEGRÍA, SU CALIDAD HUMANA, SU ENTREGA AL POBRE, SU AMOR POR LOS GITANOS valores que inculcó a todo el alumnado de Centro Virgen Milagrosa. SU PASIÓN POR LA MÚSICA que  impregnó el Seminario de las Hijas de la Caridad, el Coro de San Felipe Neri, y llegó hasta las Hermanas del Pumarejo y a todas esas Lirios y Rosas de la Milagrosa que íbamos con ella cantando por las calles del barrio para llenar de alegría e ilusión a los vecinos en Navidad, convirtiéndonos en sembradores de estrellas.

Mujer apasionada con todo lo que hacía, inquieta, no podía estar parada, con fuerte carácter pero su SONRISA destacaba en todo.

He tenido la suerte de aprender muchísimo de ti, no sólo a nivel académico, sino personal.

He sido muy afortunada porque lo que empezó siendo una relación profesora-alumna, se convirtió en una gran amistad; SÍ, UNA GRAN AMISTAD EN LA QUE NO IMPORTABA LA GRAN DIFERENCIA DE EDAD QUE HABÍA ENTRE LAS DOS. UNA AMISTAD LLENA DE COMPLICIDAD, CONFIDENCIAS, RISAS, LLANTOS, MUCHO AMOR Y MUCHO APOYO.

Eso es lo que me llevo de ti: una amiga que ha estado siempre en  todas las etapas de mi vida, desde la adolescencia, mis momentos más felices y mis momentos más duros. Me quedo con tus llamadas, tus rezos, tus regalos hacia mí,  y después hacia mi hija, con las medallas que siempre me proporcionabas y con el último día en el que te vi y me sentí llena de vida al ver que nada más verme me reconociste y tuvimos una conversación preciosa. Me quedo con esa despedida en la que me decías que no me fuera, que fuera a verte de forma más continua y en tu petición de querer asistir a la Comunión de mi hija y que te recogiera.

Me has dado mucho amor durante 30 años. 
Estoy segura de que ya estás arriba y, aunque a los que te queremos nos dejas un gran vacío, seguro te imagino allá en el cielo tocando tu órgano, tu acordeón o la guitarra… y cantando con ese amor y esa sonrisa que le ponías a todo.
Te quiero con locura y lo sabes. 

Hasta siempre, mi niña, hasta siempre, bonita de cara. Se ha ido un sol.

D.E.P.

MARÍA LÓPEZ

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