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Misiones populares en la Parroquia Santa María del Valle

¡Gracias por esta gozosa experiencia!

Parroquia Santa  María del Valle. Alcalá del Valle. CÁDIZ

  (de septiembre de 2017 a final de abril 2018)

Después de unos meses tan intensos en los que el Señor ha venido a nuestro encuentro, a nuestro pueblo, de una forma tan sorprendente, como un regalo, a través de nuestros queridos Padres Paúles, Manuel y Javier,  y de nuestras dos queridísimas Hermanas, Sor Antonia y Sor Isabel, estoy profundamente agradecida por tanto amor, y sobre todo por habernos hecho descubrir que cada uno de nosotros y cada instante de nuestras vidas son necesarias para hablar  de Dios. Que el trabajo de cada uno es importante para el crecimiento de todos.

Nuestro pueblo y nosotras, las colaboradoras, (como nos gusta llamarnos) hemos recibido ánimo para profundizar en el misterio de Dios y unirnos como hermanos, con esfuerzo y compromiso. Nos hemos entusiasmado para conocernos a todos mejor, y especialmente a los que están más alejados de Dios, para que su palabra, el proyecto de Dios, llegue a todos los rincones de nuestro pueblo.

A pesar de nuestros miedos y de nuestras inseguridades, nos habéis empujado, nos habéis alentados para  jugar un papel importante como animadoras de la oración, pues a través de ella nos beneficiamos espiritualmente, dialogamos con Dios y recibimos todo su amor.

Como muy bien dice nuestro Papa Francisco, los cristianos somos unos privilegiados, porque hemos recibido un gran regalo y es que Dios nos ama  por encima de todo, y ese don no debemos guardarlo para uno mismo sino que debemos compartirlo con todo el mundo.

A partir de ahora, y con la fuerza de nuestra fe, seguiremos con nuestras reuniones familiares, con mis niñas, como a mí me gusta llamarlas, y con toda la ilusión intentaremos que la Iglesia siga VIVA, como tantas veces nos decía el Padre Manuel; y con la ayuda de todos y cada uno de nosotros, compartiremos como hermanos el testimonio de nuestra fe en Cristo.

Una vez más quiero daros las gracias. Gracias porque poniendo siempre como modelo a Jesucristo, nos habéis guiado y nos habéis indicado el camino de la vida, el camino para estar siempre juntos.

Por último quiero darte las gracias a Ti, Señor: te estaré eternamente agradecida por haberme dado la oportunidad de disfrutar de Ti  como nunca hasta ahora no lo había hecho. De haber puesto en mi vida a estas personas tan maravillosas, tan buenas, que siempre estarán en mi corazón. Que Dios os bendiga.

Gracias.

María José Domínguez García.

 

Para mí, esta misión ha sido un tiempo de gracia, tanto para mi vida como para nuestra Parroquia.

Desde el comienzo de la Misión, que fue en septiembre, el Espíritu Santo empezó a estar presente; primero porque el Señor nos envió a unos misioneros, y un poco más tarde a dos Hijas de la Caridad. El Espíritu valiéndose de la forma de actuar de cada unos de ellos, se nos ha hecho visible. Como yo les decía “estáis todos cortados por el mismo patrón” que es la gracia del Espíritu Santo, por el Amor que daban y compartían, por su disponibilidad, su cercanía a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos.

La Misión seguía hacia adelante y todos veíamos cómo el Señor nos llamaba para anunciar a Jesús por las casas. Era anunciar gratuitamente lo que gratis recibimos del Señor: el amor de Dios hacia todos, un Dios cercano y lleno de mucha misericordia.

Pero estaban nuestros miedos, nuestras incertidumbres, nuestras inseguridades. Pero había que esperar en el Señor y confiar que Él, que siempre nos empuja hacia adelante. Hemos ido como discípulos, de dos en dos, porque nuestro pueblo necesitaba y necesita ser evangelizado.

Cuando me puse en presencia del Señor con la oración, el Señor actuó donde vecinas y familias acudían a esta llamada que el Señor nos hacía. La verdad es que el Señor pasó por todos y cada uno de los grupos (12 casas en total). Disfrutamos muchísimo, donde desde la palabra de Dios se veía que esta palabra era nuestra vida, era Dios mismo actuando en nosotros.

Personalmente he gozado mucho al encontrarme conmigo misma y compartir la fe con los demás. Ser testigo de que en mi debilidad, flaqueza, Dios me ha hecho fuerte.

Nuestra madre, la Virgen María, que es Estrella de la Nueva Evangelización ayudó y actuó con amor de Madre a que esta Misión estuviera en nuestra Parroquia, y sobre todo, siga avanzando,  y se acerque a los alejados del Señor.

Gracias, Señor, por este tiempo y por todo lo que haces en mi vida. Gracias, María, por los mensajeros que enviasteis a nuestra Parroquia.

Paquita Morilla Martínez

                      

Después de unas semanas y unos meses intensos ya llegó ¿EL FIN? o ¿EL PRINCIPIO?

El fin de una evangelización donde hemos tenido muchos miedos, dudas, desconfianza en nosotros mismos, en los demás, pero no en Dios, que es Él que nunca nos abandona.

Ya queda lejos lo que los misioneros nos hablaban y nos dejaban caer poco a poco en su  ardua tarea.

Ellos empezaron, pero nosotros teníamos que ayudar a Evangelizar nuestra comunidad parroquial. Tendríamos que salir a la calle y hablar de Dios. Eso es fácil en la Iglesia, con algunos amigos, pero casa por casa, ¡qué vergüenza! ¿Cómo nos van a recibir? ¿Qué le vamos a decir? Luego, pasito a pasito (como dice la canción) con nuestras pocas fuerzas, con mucha oración y el Espíritu de Dios, lo hicimos.

Nos recibieron muy bien. Encontramos casas de acogidas donde nos reunimos con grupos de personas, unas iban a misa, otras no tanto.

Nos arriesgamos sembrando; ya Dios se encargaría del resto.

Nuestra labor empezó y ahora continuamos, ya sin misioneros ni Hermanas que nos ayuden, hablando y orando, la Buena Noticia; intentando acercar y dar a conocer más a Jesús, porque cuando evangelizamos a los demás ellos nos evangelizan a nosotros.

Vivir la vida con Jesús merece la pena.

Aprovecho estas líneas para una vez más dar las gracias a los sacerdotes y Hermanas que nos han ayudado en este CAMINAR.

Ana Mª Ponce Martínez

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