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Colegio Virgen Milagrosa de Sevilla

Fiesta de la Presentación de Jesús

María y José acudieron al Templo para presentar a JESÚS.

En tiempos de Jesús, la ley ordenaba que toda mujer debía presentarse en el Templo a los 40 días de haber dado a luz. María y José, fieles cumplidores de la ley,  fueron a presentar a Jesús.

Como eran pobres, llevaron como ofrenda dos pichones.

Recordando este hecho, también hoy, día en el que la Iglesia celebra esta  fiesta, padres y madres de los alumnos más pequeños de nuestro Colegio, traen a sus hijos para presentárselos al Señor y pedirle su ayuda y protección. También se dirigen a María, modelo de esposa y de madre, para que les ayude a educar a sus hijos como Ella lo hizo con Jesús. 

Presidió la Eucaristía el P. Javier Brazo, animador espiritual del Colegio. Varias madres participaron con la proclamación de las diferentes lecturas, así como en la oración de los fieles.

El Evangelio fue narrado por una alumna de 6º curso de Primaria y dramatizado por otros compañeros que representaron a José, María, Simeón y la profetisa Ana.

Los pequeños  presentaron al Señor, como ofrenda, una sencilla danza al tiempo que cantaban: “El Espíritu de Dios se mueve dentro de mi corazón…Quédate, Señor, aquí….”

Como recuerdo de este día, los niños reciben una medalla del Niño Jesús en cuyo reverso aparece ”Recuerdo de mi Presentación”. Con la Medalla en la mano, cada niño se dirigía a Jesús con una sencilla oración. Esto fue lo que hizo que asomara más de una lágrima en muchos de los padres y madres de estos pequeños:

“Niño Jesús, te pido por los niños pobres”

“Niño Jesús, te pido por la Paz”

“Niño Jesús, te pido por mi familia”

                                                                  ………………………………

“Niño Jesús, te doy gracias por mi Colegio”

“Niño Jesús, te doy gracias por el sol y la lluvia”

“Niño Jesús, te doy gracias por mis amigos”

                                                                  ………………………………..

Una vez vueltos a su sitio, cada padre o madre colocaba la Medalla a su hijo.

La Eucaristía finalizó con el ofrecimiento de los niños a la Virgen Milagrosa.

Venimos al pie de este altar,

Virgen Milagrosa,

para poner bajo tu protección a estos niños.

Guárdalos siempre en amistad con tu Hijo Jesús.

Concédeles la salud del cuerpo y la fuerza del Espíritu 

para caminar en la fe, la esperanza y el amor,

 por el sendero que lleva a Dios, nuestro Padre.

Que estos niños que hoy te presentamos,

Virgen Milagrosa,

te sientan como madre, todos los días de su vida.

Todos cantaron llenos de alegría el saludo a la Virgen:

“¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!”

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