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Experiencias de servicio en Ugíjar

A continuación, os dejamos dos experiencias de servicio de dos jóvenes que han participado en el campamento de verano de la Escuela-Hogar Sagrado Corazón de las Hijas de la Caridad en Ugíjar.

MI EXPERIENCIA EN UGÍJAR.

Parece que fue ayer cuando, desde Córdoba, llegaba a un pueblo llamado Ugíjar, en la Alpujarra Granadina. ¡Qué rápido han pasado estas dos semanas!

Llevaba meses pensando cómo sería mi llegada a la Escuela-Hogar Sagrado Corazón de las Hijas de la Caridad. Allí, iba a tener lugar un campamento de verano, que este año se llamaría “La Ciudad de las Artes”, y que con tanto cariño han preparado durante todo un año Sor María Teresa, Germán e Inma.

A ésta última, Inma, mi compañera en otras batallas, quiero darle las GRACIAS con mayúscula por haberme metido el gusanillo del campamento. Durante todo este curso, me ha hablado con tanto cariño de todos y cada uno de los niños, voluntarios, trabajadores y personal de esta Escuela-Hogar, del pueblo de Ugíjar y de su Virgen del Martirio, la Patrona de La Alpujarra, que era como si ya los conociese de toda la vida. Sin ti no hubiera sido posible vivir esta maravillosa experiencia que, sin duda, me ha hecho reflexionar sobre otras muchas cosas que, por el trabajo, las prisas y la rutina apartamos de nuestros pensamientos y quedan en el cajón del olvido.

Quedaba la segunda parte: ¿Cómo me recibirían los niños?

Todos mis miedos y dudas se esfumaron de un plumazo cuando, de repente, vocecillas provenientes de todos lados comenzaron a preguntarme: ¿Eres la nueva maestra?, ¿Cómo te llamas?, ¿De dónde vienes?, ¿Qué tienes ahí? (Ésta última, señalándome la boca en alusión a mis brackets).

En unos segundos me vi rodeada de ojos inquietos, sonrisas interminables y manos llenas de cariño que me acompañaron hasta el comedor y que no dejaron de acompañarme durante estos días llenos de amor y aprendizaje.

Gracias por todo lo que he podido experimentar y sentir. Gracias a los niños por hacerme sentir una más y por las personas que he conocido estos días: A Sor Concepción, por acogerme en la Escuela-Hogar; a Maribel, Anabel, María José y Lidia, que con tanto amor y dedicación cuidan de los pequeños y me han tratado con tanto cariño; a los que ya conocía: Isabel, Lorenzo y Germán; a Charo y Montse por cocinarnos; a Sor Josefina por cuidar de nosotros y prepararnos ricas meriendas; a Sor María Teresa por brindarme esta oportunidad y a Inma.

Nos volveremos a ver SDQ.

María de las Mercedes García Cabello

Mi experiencia.

Mi nombre es Rafael Romera, joven de JMV de Córdoba; es mi segundo año prestando servicio en este bendito rincón de la Alpujarra Granadina. La experiencia con los niños durante esta  semana ha sido muy gratificante.  Con respecto al año pasado los niños han mejorado su comportamiento y el trato con los demás.

Los juegos están siendo muy dinámicos, lo que lleva a los niños a una  mayor motivación. Les gusta mucho las manualidades, y se ha  notado en los talleres realizados esta semana, donde hemos fabricado marionetas para dedos y logotipos para la semana del cine y el teatro. Esta forma de fomentar la creatividad de los niños en este campamento ha hecho que pueda saber un poco más de ellos. Son muy cariñosos y agradecidos conmigo, por lo que me voy muy contento y satisfecho de haber participado  en el campamento de verano de la Escuela Hogar Sagrado Corazón.

La excursión a la playa fue una experiencia inolvidable para ellos, ya que algunos no tienen los recursos para poder pasar un día de playa como muchos otros niños. Llegaron con muchas ganas y el tiempo se les pasó rapidísimo, eso me hizo darme cuenta de lo que pueden llegar a valorar lo que para mi hubiera sido un simple día de playa. La mezcla de sus diferentes orígenes les está ayudando a ver la vida de otra forma y poder relacionarse compartiendo culturas, por lo que he intentado hacer hincapié en ese respeto a las personas de diferente color, religión y capacidad.

Me voy muy contento de ver que he podido aportar mi granito de arena a esta gran montaña que es este bellísimo proyecto, un cambio progresivo, donde trabajadores, Hijas de la Caridad y mi hermano Germán están haciendo posible que la construcción del Reino de Dios  sea cada vez  más visible.

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