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ENCUENTRO DE HERMANAS DE 10 A 20 AÑOS DE VOCACIÓN

“Espíritu de la Compañía: Ser de Siervas”

ENCUENTRO DE HERMANAS DE 10 A 20 AÑOS DE VOCACIÓN

Los Molinos, 21-23 de febrero de 2020

El viernes día 21 de febrero, 37 Hermanas de todas las provincias de España, desde 10 a 20 años de vocación, junto a las Consejeras de Formación y Sor Rosa María Miró, que sería la ponente sobre el tema EL ESPÍRITU DE LA COMPAÑÍA: SER  DE SIERVA, nos encontramos en la calle José Abascal 30, para coger el autobús hacia Los Molinos (Madrid).

Después de llegar y acomodarnos, bajamos al salón donde comenzamos nuestro trabajo.

Sor Rosa María nos ofrece la siguiente propuesta de reflexión:

Es un regalo poder disponer de un espacio de tiempo para reflexionar y dialogar en el mundo tan agitado en que vivimos; este es un momento privilegiado para admirar al Señor por su inmensa bondad que se hace visible y palpable en nuestro caminar vocacional.

Todo es bendición y gracia, que nos ayuda a dar solidez a los pilares sobre los que se asienta nuestra vocación.

Sor Rosa María comenzó diciendo que siente mucha alegría al desearnos como San Vicente a Santa Luisa: «Os deseo un nuevo corazón y un amor totalmente nuevo para Aquél que nos ama incesantemente de una forma tierna como si comenzase ahora a amarnos…Dios no cambia jamás».

Ella nos animó en estos días a orar profundamente, reflexionar y compartir para vivir despiertas, servir con prontitud y gratuidad y ser don para los demás.

Para ello nos invitó a contemplar este SER SIERVA DE LOS POBRES desde cinco prismas:

  1. Nuestra identidad en nuestra misión de la Iglesia
  2. La identidad de sierva en la Compañía
  3. Ser de sierva, ¿cómo? ¿De qué manera?
  4. Iconos evangélicos en la que mirarnos, para ser siervas.
  5. Una invitación sobre la lectio divina, sobre los cuatro cantos del Siervo de   Yavhé.

Sor Rosa María nos alentaba:

Debemos mirar estos días como regalo y como don… vivir despiertas… (no acostumbrarnos, no caer en la monotonía). Este siglo, el siglo de la gran prueba: refugiados, emigrantes, soledad, familias con problemas, niños heridos… Una humanidad sufriente una humanidad crucificada. Nuestra vocación requiere unos tiempos y espacios para orar profundamente, escucha humilde y obediente. Hace falta entrar en ese silencio profundo y orante.

Se abrió un tiempo de reflexión personal para contemplar nuestro ser de siervas:

¿Cómo estoy viviendo y por qué, cuáles son mis sueños, mis esperanzas?

Algunas de los ecos que nos ofrecía para nuestra vida cotidiana de siervas:

Cuidado con la ansiedad, con la inmediatez, el éxito, la auto-referencialidad, la mundanidad, los protagonismos…

Es importante en nuestra vida de siervas buscar a Jesucristo y dignificar a los pobres: es lo que tenemos que hacer.

Las personas tienen hambre de Dios, no nos dejemos robar la buena noticia. Antes de decir o hacer nada, es importante hablar al Espíritu Santo que interceda por esa persona o situación concreta.

  Otro momento de meditación fue sobre nuestro lema: “la Caridad de Jesús Crucificado nos urge” ¿Es verdad que me urge?

Sor Rosa Mª afirmaba que lo que avejenta el alma, es no hacernos cargo de lo demás (EL INDIVIDULÍSMO) la auto-referencialidad.

Por ello, es importante, preguntarnos: ¿disfruto de estar con el Señor en la capilla, tengo la ilusión de conectar con el Señor, sentir su presencia?

“La fe es fruto de un encuentro; el encuentro con Cristo te cambia la vida. El encuentro con el pobre me interroga. Cuando la personalidad, el otro te atraviesa, te ha enriquecido y te hace una persona nueva” (Romano Guardini).

  Nuestra gran fuente y quien nos debe inspirar es Cristo Servidor y María Sierva. Debemos asumir con serenidad nuestra condición de siervas, por ello debemos contemplar las virtudes propias de las Hermanas:

  1. Lo primero de todo, la Hija de la Caridad tiene que sentirse a gusto, feliz con su identidad. Se sabe sierva y se sitúa en dependencia en relación a sus Amos los pobres. Se trata pues de despojarse del propio vestido, dejar algo de lo que somos y vestir la ropa del sirviente, como hizo Jesucristo.
  2. Pobreza: los detalles sencillos en nuestra forma de vivir pueden acercarnos o alejarnos de los pobres. Si no es así “nos apropiamos de los bienes de los pobres” (S. V. 20/08/1656)
  3. Humildad: es la pobreza interior. San Vicente nos habla de los contrarios: el orgullo y la vanidad oculta, desnaturaliza el servicio de los pobres y destruye la fidelidad.
  4. Dulzura: Santa Luisa nos la ofrece muy especialmente a las Hijas de la Caridad, “practiquen una gran dulzura con los pobres y con todo el mundo” (Carta 116).
  5. Obediencia: la sierva obedece, o si no, no sirve; está disponible para lo que se ha pedido. Disponibilidad amorosa, obediencia libre.

A continuación, Sor Rosa Mª nos recordaba algunos modelos de HIJAS DE LA CARIDAD, SIERVAS DE LOS POBRES:

Los modelos de Sor Rosalía Rendu y la Madre Guillemin, nos encendieron y animaron para seguir actualizando nuestro ser de siervas y como en el S.XXI podemos, con ayuda de Dios, seguir siendo la bondad y la esperanza de Dios entre los hombres de hoy día.

Disfrutamos de un tiempo estupendo donde compartimos de una buena compañía, y por la noche del sábado disfrutamos de un rato de expansión comunitaria, encuentros con Hermanas que hacía mucho que no veíamos…

El domingo terminamos con la celebración de la Eucaristía. Después del desayuno tuvimos la última charla sobre Iconos para contemplar: la Visitación de María a su prima Isabel, el Buen Samaritano y el pasaje del lavatorio de los pies.

Estos iconos nos pueden ayudar en nuestro ser de siervas a vernos reflejadas en sus actitudes y motivaciones:

-Visitar: comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro.

-Nuestros movimientos son significativos al Servir: antes de actuar (conmoverse nuestras entrañas por el sufrimiento del hermano/a), detenernos, y curar- sanar las heridas y por último asegurarnos de la continuidad del servicio.

-Ponernos de rodillas ante quien servimos: Jesús nos descubre el rostro y el corazón del Padre con este gesto. Ponernos de rodillas espiritualmente ante nuestros hermanos y hermanas más necesitados.

Finalizamos a las 13:00h del domingo, dando las gracias a Sor Rosa Mª por compartir sus enseñanzas y en especial su Ser Hija de la Caridad. Deseando fervientemente que lo recordado en estos días no se quede solo en el papel, sino que lo llevemos a la vida, siendo de verdad sencillas Hijas de la Caridad, Siervas de los pobres.

Sor Rosario Navas

Provincia Madrid, San Vicente

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