Hijas de la Caridad España-Sur > Noticias > Familia Vicenciana > Encuentro Misionero de la Familia Vicenciana
En Santa Brigida

Encuentro Misionero de la Familia Vicenciana

El día 18  de febrero, nos reunimos en Santa Brígida (Las Palmas de Gran Canaria) la Familia Vicenciana, para el encuentro Misionero anual.

Comenzamos  con una entrañable acogida, y como de costumbre, con una bonita oración que nos introdujo en el tema y vivencia del día:

“PONER FIN A LA POBREZA EN TODAS SUS FORMAS, EN TODO EL MUNDO”

A continuación, Sor Mª Jesús Arrula, que fue nuestra ponente, nos presento: Qué es la pobreza, los pobres y las formas de pobreza, y nos  invitó a una reflexión que nos lleve a interrogarnos y cuestionarnos, a imitación de San Vicente. ¿Qué haría Cristo en esta situación?.¿Qué puedo hacer yo?

No estamos llamados a solucionar todos los problemas del mundo, ni podemos, pero sí saber mirar en nuestro entorno, observar y ver e intentar dar respuesta en la medida de nuestras posibilidades, que seguramente son muchas. Es lo que hicieron nuestros fundadores San Vicente y Santa Luisa, mirar con profundidad la sociedad en que vivían y dar respuestas.

También nos habló de la exclusión social, definiéndola como un proceso dinámico y acumulativo de barreras y dificultades que apartan de la participación  en la vida social a personas, familias, grupos y regiones, con relaciones desiguales con el resto de la sociedad.

Pobreza y exclusión social, dos conceptos complementarios. Así mismo vimos: la pobreza integrada, la pobreza marginal, y la pobreza descalificadora; a este último grupo se le llama exclusión social.

Hoy se habla dentro de los distintos niveles de pobrezas:

POBREZA SEVERA = EXTREMA +  GRAVE

POBREZA RELATIVA = MODERADA + PRECARIEDAD

Después de dar algunas estadísticas de ambas, tomar conciencia de esa dura realidad, continuamos con el punto sobre la ERRADICACIÓN DE LA POBREZA. ¿Es posible? Haciendo alusión a Adela Cortina, nos presentó lo que consideraba importante para ello:

Las empresas tienen que trabajar en tres niveles:

1.- Desde el propio negocio y actividad,

2.- Con el compromiso social,

3.- Sensibilizando y contribuyendo a que haya leyes justas.

A continuación nos hablo de otras clases de pobrezas como son:

Pobreza de educación-cultura: “Los pueblos con mayor educación y menor ignorancia, son candidatos firmes a obtener un gran desarrollo económico, social, cultural, político y ético”

La educación es un importante motor del desarrollo, así como uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza y mejorar la salud, lograr la igualdad de género, la paz y la estabilidad.

Pobreza, moral-ética: Si hablamos de pobreza moral y ética no podemos dejar de hablar de los derechos humanos y de los valores humanos. El atropello a estos derechos humanos y el no vivir los valores humanos, llevan a las grandes desigualdades e injusticias sociales.

La ética señala que las actitudes y los comportamientos de todos deben estar siempre orientados al bien común. La sociedad en su conjunto debe encaminar sus acciones al logro del bien común.

Pobreza como injusticia, injusticia como carencia de ética. Pensar en los vínculos entre pobreza y ética es obligación.

Pobreza espiritual: Estamos viviendo en una sociedad materialista, consumista, superficial, hedonista (el placer como fin supremo de la vida). Esto nos lleva a ver que, por encima de la pobreza económica, existe una pobreza menos visible, pero más honda, la espiritual.

La personalidad del hombre se enriquece con el reconocimiento de Dios. La fe en Dios da claridad y firmeza a nuestras valoraciones éticas. El conocimiento de Dios amor nos mueve a amar a todo hombre; el sabernos criaturas amadas de Dios nos conduce a la caridad fraterna, y a su vez el amor fraterno nos acerca a Dios y nos hace semejantes a Él. Ignorar a Jesucristo constituye una indigencia radical.

Termino con el carisma vicenciano que, en síntesis, podemos decir que es: “Seguir a Jesucristo y Servir a los pobres”. Para hacer efectivo el Evangelio, como decía san Vicente, hace falta: Conocer la realidad actual, el mundo que vivimos, juzgar con criterios  evangélicos, y actuar.

A continuación compartimos la mesa en un muy buen ambiente festivo, para tomar fuerzas y seguir  por la tarde con nuevas experiencias.

Por la tarde, tuvimos la ocasión de disfrutar del Delegado Diocesano de Misiones de Canarias, Manuel Ramírez Medina (Manolín) que nos contó su experiencia después de cinco años  de misionero en Mozambique.

Con una gran sencillez nos situó en la misión y nos hizo vivir aquella realidad, incluida la danza y el canto para alabar al Señor y darle gracias.  A continuación,  con la Eucaristía  presidida por él, dimos gracias a Dios por todo lo oído y recibido a lo largo de la jornada, sabiendo que tenemos que servir a los pobres “con el esfuerzo de nuestros brazos y el sudor de nuestra frente”, y así mismo  podamos decir: “Los pobres son mi peso y mi dolor” (San Vicente), y con el convencimiento de Santa Luisa: La persona pobre es la primera en la Iglesia, es el príncipe y señor, siendo una especie de encarnación del pobre en Cristo. Tenemos pues que servirlo con respeto, sin importarnos cuál sea su carácter, o sus defectos. Y debemos  AMARLOS”

¡NO TEMÁIS! ¡LLENAD VUESTRO CORAZÓN DE AMOR A DIOS Y AMOR A LOS POBRES Y VUESTRA TAREA SERÁ MUY FÁCIL!

Comentario