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Diciembre 2018

Ejercicios Espirituales de la Familia Vicenciana

Me piden que escriba unas letras sobre la experiencia vivida durante los Ejercicios Espirituales, celebrados durante el puente de la Inmaculada, en la Casa Provincial de Sevilla, del 5 al 9 de Diciembre de 2018.

En primer lugar, y para poneros en antecedente, me gustaría presentarme: mi nombre es María Jesús Galán Fernández, pero soy más conocida como “Chuli”, tanto en El Puerto de Santa María (Cádiz) de donde soy, como en el resto de España.  Estudié en el Colegio Luisa de Marillac, y con 8 años entre en JMV.

Crecí entre pascuitas, pascuas y benagalbones y algunas pascuas rurales…..Siempre pienso que soy como soy, gracias a todas esas experiencias.  Incluso mi profesión es vicenciana, ya que soy educadora del Juzgado de Menores en el medio abierto.

A los 25 años……las circunstancias me llevaron por otros caminos y me alejé.  Fue este verano cuando, tras un reencuentro con las niñas a las que les daba catequesis,  me invitaron a asistir a un campamento de JMV,  y, sin pensármelo dos veces, me fui. En algunos momentos del campamento, sentía la necesidad de pellizcarme, ya que parecía que había viajado en el tiempo. Me invadían una mezcla de sentimientos encontrados…

Estaré siempre agradecida tanto a Virginia, como a Sor Virginia (lo bueno abunda) por estas vivencias. Y precisamente de ahí surge mi asistencia a los Ejercicios Espirituales, que, en principio, me pensé bastante, pero a los que finalmente acudí.

Mentiría si no os cuento, que en más de una ocasión pensé en darme la vuelta, incluso envié algún whatsapp chuflón para que me recogieran.  Cuando uno va a escucharse a sí mismo…da miedo, pero si a eso le unimos la pregunta ¿Qué quiere Dios de mí?,……..ESO DA PÁNICO.

Primero llegaron las señoras que venían de la Asociación de la Medalla Milagrosa junto con las señoras de AIC; todas de admirables por su entrega y disposición al compartir y colaborar en todo.

Poco a poco comenzaron a llegar las familias con sus hijos y las inmigrantes con sus bebés, del hogar Marillac y del Centro Contigo, de la Línea de la Concepción. 

El grupo no podía ser más variopinto,  no solo en edad, también en culturas,  pero pronto el Espíritu Santo se hizo presente entre nosotros,  produciéndose un acercamiento mágico entre todos.

Yo llevo muchos años fuera de JMV,  desde entonces no encontré ningún grupo en el que  compartir mi fe, y aunque no he sabido expresar mi emoción,  me he sentido acogida desde el minuto uno, llegando a ser no solo una experiencia de fe, sino de vida, donde la guinda del pastel lo pusieron los testimonios de las chicas inmigrantes, que emocionadas compartieron sus vidas y experiencias con nosotros.

He conocido familias maravillosas y los niños han sido una parte fundamental a la hora de compartir,  asombrada aun de tanta naturalidad y el saber estar de los pequeños.

Siento que ha sido un regalo poder volver a sentir emociones vividas en el pasado y que pensé que no volvería a sentir. 

Deseando volver para el próximo año, este con el kit completo (marido y niños) y compartir con ellos esta bonita experiencia.

Gracias a Sor Magdalena Herrera, por hacerlo posible y por su entrega, y gracias a todos por hacerme sentir que vuelvo a formar parte de mi gran Familia Vicenciana.

María Jesús Galán Fernández – Chuli de El Puerto

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