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Punta Umbría

El Corpus en las barriadas

Mira: ¡Señor Jesús Resucitado! Te lo digo a Ti. Esta noche calurosa he pasado por la Plazoleta de los Poetas Andaluces a hacer una gestión y me sorprendió. Estaba mojada, refrescante, limpia. Las vecinas la habían arreglado. Y es que Tú, Señor del Corpus, mañana, domingo 18 de junio, vas a estar un ratito. Vas a pasar en procesión.

Van a adornar una mesa con un mantel rosa, con flores del jardín pequeñito que tienen las marquesinas delante de las puertas de las casas. De colores. ¡Señor de las tardes violetas! ¡Del verde de todas las esperanzas,¡ menos mal! ¡En nuestras vidas, caminante como Tú! Y es que Tú no paras, Señor del Corpus Cristi. Y esto lo sabemos bien, muy bien, todas las Hijas de la Caridad. Las Hijas de la Caridad de este pueblo blanco, marinero de Punta Umbría.

Porque, Tú, servidor de los Pobres, tus preferidos, así lo quiere y lo prefieres.

Y te damos las gracias, Señor de la Alegría. ¡Buena falta hace!… Y se va a cambiar de tema de conversaciones. ¡Mira que todos los días lo mismo. Lo que hay: poca positividad! Y Tú: ¡“Cantemos al Amor de los Amores”, nos vas a hacer hasta cantar!…..Por un día, vamos a cantar nosotros y te vamos a cantar a Ti! Señor del amor, unos a otros. ¡Qué buen resultado! Gracias.

Mira, Señor: Me incorporé a la Procesión. Me bajé de la acera llena de calor. El sol daba fuerte. A la altura de la Barriada San Sebastián, una Bda grande. Miré hacia atrás y llevabas detrás mucha gente, la mayoría mujeres. Pero Tú, Señor de todas las Magdalas, ibas rodeado; llevando el Palio los hombres, los Presidentes de las Hermandades del Pueblo a excepción de una mujer, Presidenta de una Hermandad de la Localidad.

Y delante, las varas, todas las varas. Iba también con su vara la Alcaldesa. Muy buena Alcaldesa. Me acerqué a ella. Nos conocemos bastante. Me dio alegría y nos abrazamos.

Pero ¡Señor de todas las Hijas de la Caridad! Me dieron ganas de meter a todos los Pobres. A todos los necesitados y nosotras con ellos. Me quedé con esta sensación y seguro que a lo largo del día la voy a tener tatuada. ¡Sería yo capaz! ¿Me dejaría?…

Sea como sea, Señor, a mí no me gusta esta Procesión del Corpus tan elegida. Pero como pude y por protestar, me puse entre los que portaban el palio. Ellos no me dijeron nada. El cura me miró. Yo miraba al Señor. Mira, Señor: ¡Estoy aquí con todos los pobres, enfermos, mujeres maltratadas, niños de este mundo tan necesitado! Pero también estoy yo necesitada…..

La Sede Vecinal de los Poetas Andaluces, la Junta Directiva, todas las mujeres habían colocado una tira larga como alfombra llenita de pétalos de todos los colores. Cuando la procesión llegó, no vieron la alfombra y entraron por otro lateral de la Plazoleta.

Ante el Altar que habían arreglado: La Biblia, flores… Se paró el Santísimo, y allí se rezó el Padrenuestro y se cantó acompañado de la guitarra.

La Asociación había preparado cajas de botellitas de agua fresca. Repartieron y bebieron.

Una vez que pasó la procesión, y ante nuestro desaire por no pasar por la alfombra preparada, cogí la Biblia y rodeándola les leí el Evangelio de “ Tomad y comed “….El Señor está con nosotros, aunque los que dirigían la procesión no habían sido capaces de tener la sensibilidad del momento. ¡Visión corta!

La procesión siguió visitando: Barriada del Carmen, Barriada Los Rosales, Barriada San Sebastián, que también estaban preparadas para recibir al Santísimo.

Sor Concepción Vázquez Parrales.  

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