Regina Mundi

Concierto Oración

¿Maestro dónde vives? Es la pregunta que a modo de mantra se ha repetido una y otra vez en el concierto oración que el pasado día 22 celebramos en la Parroquia Regina Mundi de Granada.

Un concierto organizado por las Hijas de la Caridad, desde su equipo de Pastoral juvenil  Vocacional,  que tenía como fin dar a conocer la vida y el servicio de las Hijas de la Caridad, expresado a través de la música y la palabra.

El grupo formado por tres seglares que pertenecen a la Familia Vicenciana, (Leticia, Pablo y Leticia )  y 5 Hijas de la Caridad, entre ellas y al frente del mismo, Sor Trinidad Segura, autora  de las canciones que resonaron en la parroquia a modo de oración y testimonio.

Comienzan los acordes de las guitarras y el silencio es invadido por la música que invoca la presencia de Dios en una Parroquia llena de jóvenes y de personas que trabajan y sirven con las Hijas de la Caridad en sus múltiples servicios en atención a los más desfavorecidos. Todos vamos repitiendo el canto que nos adentra y nos envuelve en un clima de oración y escucha. “Ven no apartes de mí los ojos, te llamo a Ti te necesito, para que se cumpla en el mundo, el plan de mi Padre”

Y la respuesta a este interrogante inicial de “dónde Vive Jesús”,  se va gestando entre testimonios, palabras, preguntas… Porque Jesús vive en cada uno de los lugares donde las Hijas de la Caridad sirven, donde sus vidas dan testimonio de manera callada e invisible.  Vive liberando, en la acogida de la gente sin hogar; Transformando en el colegio;  educando, en los niños acogidos; curando en la Residencia de Ancianos….

Un concierto preparado con dedicación y cuidado, sabiéndonos meras transmisoras del Reino con los dones que inmerecidos, pero agradecidos se nos han legado. Y con el sólo deseo de transmitir a través de la música el Dios que vivimos y llevamos dentro,  que vive en nuestra vida hecho servicio y entrega.

Y en la coda final una pregunta lanzada al aire,  ¿Y tu? ¿ Y yo? Y cada uno de los que estamos hoy aquí, si el Maestro fijara en ti su mirada y te dijera ¡Ven! Necesito tus manos que curen, tus palabras que liberen, tu saber para transformar…¿qué le dirías? ¿Qué estás dispuesto a hacer ante este dolor y sufrimiento que te rodea? ¿has pensado alguna vez qué puedes hacer para embellecer este mundo?.

Desde esta parcela que nos tocó queda el gozo interior de hacer lo que nos gusta, y expresarlo como sabemos. Dios es música y cada mañana en nuestra vida susurra su canto.

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