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Algeciras

Clausura del centenario del Colegio Huerta de la Cruz

El sábado, 20 de Enero, a las 12 de la mañana, nos reuníamos para clausurar el Centenario del Colegio Huerta de la Cruz. Este acto puso el broche de oro a un año de celebraciones para homenajear a todos aquellos que han hecho posible que el Centro se convierta en un referente educativo de Algeciras.

El día amanecía precioso, y un sol radiante hacía que el patio del Colegio resplandeciera aún con más fuerza. En este bello contexto, el altar estaba preciosamente decorado para la ocasión. La Eucaristía, acción de gracias por excelencia, fue presidida por D. Juan Ángel García Álvarez, Sacerdote Diocesano y Profesor de Religión del Centro, y D. Manuel Muñoz Ríos, Sacerdote Salesiano y Párroco de Mª Auxiliadora y San Isidro.

Dábamos inicio a la celebración con el canto de entrada, que maravillosamente entonaban las voces del coro de un grupo de alumnos del Colegio. A medida que se iba leyendo la monición de entrada, algunos niños pequeños fueron formando con flores el logotipo del Colegio. Fue un rememorar la historia desde una actitud agradecida, siendo conscientes de que estos 100 años de presencia vicenciana en Algeciras han sido motivo de promoción del entorno, formación integral del alumnado, desarrollo de competencias que les permita vivir de forma satisfactoria, a la vez que colaboren eficazmente en la sociedad en la que vive; todo ello sin perder de vista la línea cristiana y vicenciana que se quiere mantener.

El Evangelio nos recordaba que debemos ser “sal y luz”, por tanto, ser personas abiertas, acogedoras, atentas a salir al encuentro de los demás, especialmente de los olvidados por una sociedad que solo busca su propio bienestar.

Las palabras de la homilía nos ayudaron a echar una mirada atrás y agradecer a Dios esta obra que comenzó el 21 de junio de 1917 cuando con tan solo dos Hijas de la Caridad se empezó a reformar y preparar la casa y la finca que Dña. Antonia regalara a su sobrina Sor Dolores para el bien de Algeciras, como ella misma quería. Colegio Beneficiencia San Antonio sería su primer nombre… Más tarde Colegio la Gota de Leche (por repartir leche en polvo para mitigar un poco las necesidades del momento) pero finalmente tomaría el nombre de Huerta de la Cruz, por hacer honor a la huerta que, gracias a su arriendo, sustentó los primeros años de funcionamiento, y a la Cruz que había en el centro del terreno.

Este lugar ha sido a lo largo del tiempo un hogar de caridad, de amor, de evangelización funcionando como Obrador, Internado, Ropero para pobres, Escuela Hogar para madres…pero sobre todo Centro de Educación para formar a los niños. Con 50 alumnas se comenzó pero pronto se contarían en centenares y hoy en millares los niños y niñas que han pasado por aquí.

Es motivo más que suficiente para dar gracias a Dios porque ha querido hacerse presente aquí en la ciudad por medio de esta Comunidad que nos ha enseñado cómo es el carisma vicenciano caracterizado por su opción por los pobres, necesitados y su trabajo humilde y constante desde la caridad… Esto nos lleva a valorar y agradecer el trabajo de las Hermanas que aquí han vivido y siguen viviendo, que nunca han olvidado compaginar su vocación educativa con la catequesis y la ayuda a los vecinos de los barrios más desfavorecidos. Y aún hoy, de una forma silenciada y humilde, siguen realizando servicios pastorales visitando domicilios, colaborando con el comedor de Cáritas, dando catequesis de comunión, colaborando en pisos de autonomía y desarrollo de la mujer, visitando a los presos en la cárcel y un largo etcétera que no conoceremos pero queda en el corazón agradecido de nuestro Dios. Su presencia es, como indica el Evangelio, luz y sal en el mundo que, sin hacer ruido, de una forma silenciada y humilde, aparentemente insignificante, pero constante e ilusionada, van siendo fermento en la masa capaz de transformarlo todo.

Y reconocemos que nada hubiera sido igual sin la ayuda de todos los que han compartido esta misión. A nuestra acción de gracias por la centenaria presencia del Colegio, unimos la felicitación y agradecimiento a los profesores seglares que imparten enseñanzas en sus aulas, a los niños y niñas que acuden cada día a  recibir una educación integral, a los padres que buscan el mayor bien para sus hijos, al personal de administración y servicio y a los antiguos alumnos que repartidos hoy por tantos lugares, sienten el recuerdo agradecido a su Colegio y se sienten orgullosos de haber pasado por él llevando en su corazón la huella imborrable de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Todos juntos hemos creado un estilo peculiar, personal, propio… que ha convertido además este Colegio en uno de los mejores Centros Educativos de nuestra ciudad; su pastoral educativa, como la de otros colegios católicos, es sin duda un regalo de Dios para Algeciras. Nos sentimos orgullosos hoy de todo ello.

Cien años invitan al recuerdo agradecido, pero cien años invitan también a reconocer que por mucho que se haya hecho, aún queda mucho por hacer. Por eso en la oración de los fieles presentábamos nuestras necesidades al Señor para que Él las vaya transformando y puedan dar respuestas hoy a nuestro mundo, a nuestra ciudad, a nuestras familias…

Continuaba nuestra celebración y junto al Pan y el Vino, se ofrecieron, entre otros, algunos objetos significativos:

Lo original fueron las nueces. Con ellas quisimos representar el presente, el pasado y el futuro de este Centro. Ellas tienen un sentido especial para todos los que han pasado por este Colegio a lo largo de estos 100 años. Además, queremos que sigan siendo parte de la vida de todos los que pasen por aquí. 

Y por tratarse de un cumpleaños, no podía faltar la vela. Ella fue también objeto de nuestra ofrenda, con la que, nuevamente, expresamos nuestro deseo de seguir Cristo, verdadera luz del mundo.

En la acción de gracias se procedía al descubrimiento de un mosaico de la Virgen Milagrosa, realizado para acontecimiento tan especial. En este entrañable momento se contó con la presencia de D. Francisco Javier Rodríguez Ros (Delegado de Deportes del Ayuntamiento de Algeciras) y Dña. Laura Ruíz Gutiérrez (Delegada de Educación del Ayuntamiento de Algeciras y antigua alumna del Centro). Ella, de una manera sencilla, profunda y emotiva narró su experiencia y el grato recuerdo que guarda de su paso por el Colegio. De esta manera, con la protección constante de la Virgen Milagrosa le pedíamos a Dios seguir haciendo realidad aquellos deseos que llevaron a San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac trabajar por el Reino de Dios desde la educación, haciendo personas, abriendo caminos para la vida humana y cristiana… construyendo juntos para el bien de la sociedad y de nuestras almas.

No sólo hoy recordábamos el pasado y mirábamos el presente sino que pensábamos también en el futuro. Avivemos la ilusión y el entusiasmo recogiendo los frutos de tantos, y abrámonos con generosidad a seguir educando y evangelizando desde el carisma vicenciano teniendo en cuenta nuevos retos, nuevos proyectos desde las situaciones y necesidades del mundo de hoy.

Por último se compartió un sencillo ágape fraterno con el que se agradecía la colaboración e implicación de todos en las diferentes actividades que se han llevado a cabo. Y se invitaba a que hoy, 100 años después, todos los que gozosamente formamos parte del Colegio Huerta de la Cruz sigamos aportando nuestro esfuerzo e implicación para que el Centro siga contribuyendo a la formación y atención de las generaciones presentes y futuras, para que este entrañable rinconcito siga siendo una hermosa flor que embellece el Campo de Gibraltar.

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