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Isla de Gran Canaria

Clausura del 400 aniversario del Carisma Vicenciano en Canarias

El día 21 del pasado mes de enero, a las 18 horas, estábamos convocados todos los Vicencianos de la Isla, para celebrar la clausura de nuestro Carisma, en la Santa Iglesia Catedral, junto con el obispo de la diócesis: Don Francisco Cases Abreu, que presidió la Eucaristía, acompañado de los padres Paúles de las dos Comunidades y algunos sacerdotes amigos de la “familia”.

Además de las Hijas de la Caridad, estaban representadas por un buen número de miembros, las diferentes Ramas Vicenciana en esta Isla.

La procesión de entrada, precedida por la Cruz, y la Palabra de Dios que portaba un Padre Paúl, fue seguida por un miembros de  cada Rama, que portaba un poster con el icono del grupo que, una vez llegados al presbiterio fueron depositando en las escaleras del mismo.

La celebración: sencilla, litúrgica, alegre, muy sentida… cargada del más puro estilo vicenciano. La animación corrió a cargo de la Coral de la parroquia de San Vicente de Paul del Lomo Apolinario.

Las lecturas fueron las del propio domingo. En su homilía el Sr. Obispo, basándose en el evangelio habló de la “llamada”, la que nos ha hecho el Señor a cada uno para seguirle evangélicamente en los pobres, llamada que repite a lo largo de nuestra vida, para que alcancemos la conciencia, desde nuestra debilidad, de la gracia del Señor; así –nos dijo- “hizo con Vicente de Paul, que ya los Pobres estaban ahí, después de haberlo llamado varias veces, y le concede una gracia: un Carisma para la Iglesia, que une, “evangelización del pueblo rural, con la caridad organizada. Los pobres, sus amos y señores. El carisma es un don, una gracia del Señor para darse a los demás”. Gracia que yo también he recibido, la de esa llamada del amor y el servicio al pobre,  y muchos en la Iglesia lo han recibido, pero ustedes, los Vicencianos específicamente, de ahí la gran responsabilidad de seguir dando respuesta. Necesitáis hacer que el Carisma crezca y permanezca en la Iglesia”.

En las ofrendas, además del pan y el vino, una llama y flores; se presentó el slongan del 400 aniversario, que se depositó a los pies del altar. La Eucaristía continúo con emoción y agradecimiento por todo lo recibido en este Año Jubilar.

Al final de esta celebración tan entrañable, un grupo de niñas de uno de nuestros Colegios,  nos deleitó con una danza, delante del altar, al ritmo  de una delicada música.

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