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Carta de Navidad

“Caminamos buscando el Amor en el servicio a los Inmigrantes”

Jesús nace cada día en nosotros y en nuestros hermanos, pero necesitamos abrir los ojos y abrir nuestro corazón para descubrir su presencia,  escuchar su llamada, salir de nosotros mismos e ir a su encuentro. Nuestras vidas están llenas de limitaciones y contrariedades, por ello hemos de dejar que Dios nos habite, hemos de acogerle, permitir que su corazón acaricie nuestra miseria y debilidad, sin miedos ni complejos, para crecer en libertad y felicidad.

Quisiera compartir una sencilla experiencia de amor, fraternidad y servicio en esta ciudad, situada al Norte de Marruecos (Nador) a pocos Kilómetros de Melilla. Nador acoge desde hace muchos años a varias comunidades religiosas que sirven al pueblo marroquí en situación de marginalidad y a los inmigrantes que viven en los bosques y alrededores.

Cada comunidad religiosa desempeña su servicio de promoción y acompañamiento de las personas más pobres, enfermas y vulnerables. Con motivo de la preparación para la Navidad, el domingo 23 de diciembre nos hemos reunido todas las comunidades religiosas para realizar una actividad en común como signo de fraternidad, de poner al servicio de los hermanos nuestros dones y carismas, siendo semillas de bondad, de justicia y paz.

Esta actividad se realiza en los bosques todos los años y consiste en preparar, por parte de las religiosas de la Divina Infantita, una merienda con chocolate y dulces para los niños y madres. Las religiosas franciscanas habían preparado previamente el terreno contactando con los responsables del campamento para que todo transcurriera con paz y alegría. Ya allí, sobre la marcha se amenizó la fiesta con cantos, juegos y bailes para los niños y madres que gritaban y jaleaban “¡BOZA!” (¡Victoria!)… Los Jesuitas y las Hijas de la Caridad participamos activamente de sus juegos y alegrías ayudando en la preparación, sirviendo el chocolate, dulces… Finalmente pudimos repartirles unos zapatos a los más pequeños y algún juguete como signo de compartir la alegría del encuentro.

El servicio a nuestros hermanos marroquíes e inmigrante como comunidades de fe es celebrado cada día con la Acción de Gracias por excelencia, la Eucaristía. La   tradicional Misa del Gallo compartida por todos los religiosos e inmigrantes que nos acompañaron con sus cantos… El P. Francis centró la celebración en la donación del Dios hecho Niño en lo oculto de la debilidad humana para salvarnos por su amor.

A continuación pasamos a cenar en el salón parroquial,  convertido a diario en sala de costura y promoción de la mujer. Cada comunidad elaboró un plato típico de estos días y lo puso al servicio de todos con alegría y generosidad.

El día 25 de diciembre, fuimos a Melilla para celebrar la Eucaristía y comer con las Hermanas en su comunidad. Gracias, Señor por esta comunidad reunida que busca, trabaja y se entrega para descubrir tu llamada en la atención a los Menores.

Dios, hecho Niño se nos regala cada día; su luz vence la oscuridad de nuestro mundo, su amor entregado por nosotros borra nuestras miserias y nos conduce a servirle y amarle en sus preferidos, a ser semillas de paz, de esperanza entre nuestros hermanos que sufren. Que nuestra mente y nuestro corazón se abran para recibirle, que no nos embote la propaganda, la corrupción, el pecado, que caminemos al paso de la Luz de la Estrella  hacia el portal, hacia lo humilde, lo que no cuenta, lo despreciable, porque Dios está ahí…

¡Feliz y bendecida Navidad en el Amor del Señor derramado en nuestro corazón!

Sor Trinidad González González.

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