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Miguel Mañara

En el Bodegón Blanca Paloma…todo es generosidad, alegría y bienestar

El grupo de Miguel Mañara junto con el de María Reina fuimos los primeros en llegar, y, como teníamos  experiencia de años pasados, con la certeza de pasar un día feliz.

Hasta la llegada de los otros grupos nos dedicamos a disfrutar de todo lo  que nos ofrecía en entorno de tan precioso Bodegón, réplica de la Ermita del Rocío. Fuimos recorriendo parte del espacio alternando con sevillanas, fandangos, tanguillos, rumbas…que no pueden faltar en ninguna fiesta de esta nuestra querida tierra andaluza.

¡¡Ya van llegando los autocares!! El Comedor de Triana, Comedor de San Vicente (Pumarejo), Residencia de Alcalá de Guadaira, Residencia de Coria del Río, Residencia de Lebrija.

Lentamente van bajando nuestros Mayores a los que, con todo cariño y cuidado, ayudan las Hermanas y los monitores de los diferentes Centros. Primero los carritos, los andadores. Despacito, despacito, vamos pasando a los salones de tan distinguido y acreditado Mesón. Muchos ya lo conocían, pero para los que fuimos por primera vez, aquello fue espectacular.

Nos reunimos en el Salón-comedor denominado “BLANCA PALOMA”, que, lógicamente,   preside  la Virgen del Rocío.

Ya estamos todos situados: 170 residentes, acompañados por 16 Hijas de la Caridad, entre ellas  la Consejera de Mayores, Sor Milagrosa de Haro,  5 voluntarios, 16 monitores y 12 miembros de la Asociación de Lebrija. Total: 219 personas.

¡Qué lujo de detalles! ¡Con qué gusto estaban preparadas las mesas! No faltaba un detalle. Y de la comida, qué decir: exquisita, abundante, bebidas, entremeses, consomé, paella, carne, postre, café, pestiños. Servida con toda delicadeza y esmero por un equipo de camareros que nos atendieron, se podría decir “con mimo”.

Después de todo esto, qué se puede decir de Don José Caballero Nuño. Pues que para expresar la generosidad, el cariño, la amabilidad con que año tras año acoge a tantos Mayores de nuestras Residencias y a otros muchos no mayores de nuestros Comedores y Centros de Acogida, nos faltan palabras.

Disfruta haciendo felices a todas estas personas que, con tanta ilusión, visitan su Bodegón cada año. Y para que no falte de nada,  amenizó la comida el CORO de ANDALUCÍA, Grupo musical flamenco. Al son de guitarra, pandereta, palmas y cantos populares de aire andaluz, en los que se anticipaba  el sentimiento cristiano de la cercana Navidad, hasta algunos de bien avanzada edad salieron a bailar, demostrando con sus pasos a ritmo acompasado, lo bien que lo debieron hacer un sus tiempo jóvenes. ¡Vaya con qué arte se movían!

Y así se fueron sucediendo voluntarios para bailar todo aquello que el Grupo musical iba interpretando para alegrarnos. ¡Que no decaiga la fiesta!-decía de vez en cuando una  muy simpática componente del Grupo.

En la despedida no puede nunca faltar el saludo a la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma, titular de este singular Restaurante al que nos sentimos unidos con lazos de amistad y gratitud. El Grupo de Miguel Mañara y unidos todos a ellos, entonamos la Salve rociera, que  dedicamos a nuestro muy querido “Pepe-Blanca Paloma” Él también se une al canto lleno de emoción.

Que la Madre de Dios siga bendiciendo esta Casa y a cuantos desempeñan en ella su actividad profesional.

UNA PARTICIPANTE

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